El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, firmó una ley que autoriza las mesas al aire libre durante todo el año en las calles de la ciudad. La medida deja sin efecto la obligación de desmontar esas estructuras durante el invierno y marca un giro frente a la política aplicada en la gestión anterior
Con este cambio, el gobierno local busca dar más previsibilidad a restaurantes y cafeterías que venían cuestionando los costos de armar, desarmar, almacenar y reinstalar los espacios cada temporada
Un mensaje político sobre la vida urbana
Antes de firmar la norma, Mamdani defendió la decisión como una apuesta de política pública vinculada al ritmo de la ciudad. Sostuvo que la medida responde a una elección distinta y dijo que su objetivo es que Nueva York se sienta todavía más viva
La presentación tuvo una escenografía particular dentro del Ayuntamiento: uno de los salones fue ambientado como una pizzería italiana y luego la firma se realizó en un espacio montado al aire libre detrás del edificio
Alivio para los comercios
Entre quienes apoyaron la ley estuvo James Kwon, dueño de la cadena Village Square Pizza, que consideró que la decisión puede tener un impacto concreto en los pequeños negocios. Para el empresario, se trata de una de las medidas más relevantes de los últimos años para ese sector
También respaldó el cambio Andrew Rigie, de la New York City Hospitality Alliance, quien señaló que el sistema anterior implicaba gastos difíciles de sostener para muchos locales. Según su planteo, el esquema generaba costos repetidos que complicaban la operatoria diaria
Quejas por ruido y uso del espacio público
La discusión, sin embargo, no se limitó al plano económico. Durante la audiencia previa a la firma también aparecieron críticas de vecinos que cuestionan el impacto de estas estructuras en algunos barrios
Carol Putre-Czyz, integrante de la East Fifth Street Block Association, rechazó la continuidad del modelo y planteó que los comedores callejeros generan ruido, más tránsito y problemas sanitarios durante la noche. También afirmó que en algunas zonas las calles perdieron capacidad por la coexistencia de carriles para bicicletas, carriles exclusivos para autobuses y las estructuras gastronómicas sobre la calzada
La ley reabre así una discusión de fondo en Nueva York: cómo equilibrar la actividad comercial, el uso del espacio público y la convivencia cotidiana en los barrios. Mientras el sector gastronómico celebra una herramienta que considera clave para sostener su actividad, parte de los residentes reclama más controles y una evaluación más estricta de sus efectos