Pedro Luis Barcia nació en Gualeguaychú en 1939 y dedicó su trayectoria al estudio de la lengua, la literatura y la cultura argentina. Doctor en Letras, lingüista, investigador y docente universitario, formó a varias generaciones y escribió más de 120 libros
El lunes 26 recibirá en el Palacio Libertad la distinción de Personalidad Emérita de la Cultura, el máximo reconocimiento argentino para una figura destacada del ámbito intelectual. En agosto también fue distinguido con la Orden Ecuestre Militar “Caballero Granadero de los Andes” por su obra filológica vinculada con José de San Martín
Barcia es Ciudadano Ilustre de Buenos Aires y miembro correspondiente de la Real Academia Española. Presidió la Academia Argentina de Letras entre 2001 y 2013 y la Academia Nacional de Educación entre 2012 y 2016. Durante sus gestiones, ordenó las cuentas de ambas instituciones y promovió ingresos mediante sus publicaciones
Una rutina sostenida por el trabajo
Cada mañana, incluso los fines de semana, se levanta a las siete y comienza a trabajar acompañado por el mate. La amplitud de su producción intelectual quedó reunida en Mis trabajos y mis días, un catálogo de 140 páginas que registra libros, capítulos, prólogos, artículos, conferencias, congresos y otras actividades
Su vida personal atraviesa un período doloroso. Hace poco murió su esposa, con quien compartió más de seis décadas, y este mes falleció su hermana, la última sobreviviente de una familia de siete hermanas. Barcia comparte el reconocimiento con sus cuatro hijos y dedica el momento a la memoria de su esposa
La identidad y las crisis argentinas
En La identidad de los argentinos, publicado en 2023, examinó los rasgos culturales de sus compatriotas desde una mirada crítica y erudita. Según su interpretación, la necesidad de definir una identidad nacional combina una valoración excesiva de nosotros mismos con la inseguridad sobre quiénes somos
Para explicar la dificultad de superar las crisis, utiliza la imagen de Sísifo: la sociedad argentina asciende con esfuerzo, pierde la piedra antes de llegar a la cima y vuelve a comenzar sin analizar la causa del fracaso. También describe una tendencia a reiniciar todo con cada gobierno, además de una polarización que reduce los matices y alimenta la llamada “grieta”
Barcia sostiene que varios rasgos positivos se están debilitando. Menciona la pérdida de flexibilidad ante situaciones nuevas, la transformación de la amistad en amiguismo y el desplazamiento de una insatisfacción productiva hacia la inestabilidad
También cuestiona la afirmación de que los argentinos “vienen de los barcos”. A su juicio, la identidad nacional se formó mediante una integración entre los inmigrantes y las costumbres locales, con un papel relevante de la escuela en la transmisión de la lengua y la historia
La memoria como entrenamiento intelectual
Barcia comenzó a leer a los cuatro años en una casa sin biblioteca. Su primer contacto literario fueron los Cuentos de la selva, de Horacio Quiroga. Después de que un maestro atribuyera su capacidad a una buena memoria y no a la inteligencia, decidió ejercitarla de manera sistemática
Aprendía un soneto diario de Enrique Banchs y llegó a memorizar 75. Para él, recordar no equivale a repetir mecánicamente: la memoria funciona como una reserva de poemas, frases, experiencias y refranes que nutren el pensamiento, la conversación y la enseñanza
Su libro Memorias de un gurí reconstruye su infancia y juventud, incluidos los problemas económicos y los 26 meses del Servicio Militar Obligatorio que atravesó antes de consolidarse como académico de reconocimiento internacional
Enseñar cultura y recuperar libros
Como docente, considera que su mayor satisfacción consiste en acompañar a un estudiante hasta que descubre el valor de una obra y reconoce algo nuevo sobre sí mismo. Define la cultura como un trabajo sostenido sobre la propia persona, comparable a la tarea de cultivar la tierra
Su bibliografía incluye estudios sobre Sarmiento, la literatura policial argentina, la comprensión lectora, los géneros universitarios, la literatura antártica y los caminos de la lectura. También escribió junto con Gabriela Pauer obras sobre refranes y fraseología del habla argentina
Una parte central de su labor investigadora consistió en recuperar textos olvidados. En la obra dedicada a Rubén Darío incorporó 700 páginas a sus trabajos reunidos; en Lugones desconocido, distribuida en siete tomos, rescató 1200 páginas. Además, investigó a autores como Roberto Arlt, Arturo Cancela, Rafael Obligado, Enrique Larreta y Baldomero Fernández Moreno
Su trabajo sobre San Martín dio lugar a Ideario de San Martín, Las bibliotecas del Libertador e Historia y literatura: San Martín en el teatro argentino. También participó en una edición multimedia de Martín Fierro, que combinó el texto escrito con su recitación
El lenguaje como defensa de los matices
Barcia advierte que la reducción del vocabulario empobrece la capacidad de pensar. Observa que las respuestas binarias, como aprobar o rechazar una opción sin explicar los motivos, acostumbran a percibir la realidad como una oposición entre extremos
Frente a esa simplificación, reivindica los sinónimos y las diferencias de sentido. Para él, los matices permiten afinar el pensamiento y conservar una mirada más amplia sobre la experiencia
También defiende la cooperación entre las academias de lengua de España y América Latina. Considera que cada país debe aportar sus particularidades al idioma común. Desde la Academia Argentina de Letras impulsó diccionarios sobre el habla nacional, los gentilicios, el lenguaje gauchesco, el lunfardo y palabras vinculadas con la vida cotidiana
En su interpretación, leer no transforma automáticamente a una persona. Lo decisivo es aquello que cada lector hace con sus lecturas: una obra puede funcionar como estímulo, cuestionamiento o consuelo, pero no reemplaza el trabajo personal de pensar