Victoria Gordon, de 44 años, no hace una limpieza cualquiera. Su trabajo incluye viviendas de personas con síndrome de Diógenes, escenas del crimen y otros operativos de aseo profundo. Desde que comenzó a mostrar parte de esas tareas en internet, también descubrió cuánto interés despiertan
La popularidad de este tipo de videos creció con fuerza en los últimos años. En 2023, una gran marca de consumo se asoció con TikTok para impulsar CleanTok, una comunidad que ya había acumulado 78.000 millones de reproducciones
El atractivo del antes y después
Gordon atribuye ese interés a la curiosidad natural de la audiencia. Sostiene que muchas personas se sienten atraídas por ver el proceso completo, sobre todo cuando el contraste entre el desorden inicial y el resultado final es muy marcado
Wasim Ahmed, profesor de marketing en la universidad inglesa de Hull, explica que el fenómeno combina control, curiosidad y vínculo social. Según su análisis, los videos cortos presentan un problema evidente, generan tensión y ofrecen una solución rápida, algo que resulta tranquilizador y satisfactorio para muchos espectadores
Antes de que este contenido explotara en redes, la limpieza ya tenía su lugar en la televisión. Hoy, además, la propia plataforma destaca que esta comunidad convirtió una tarea rutinaria en uno de sus géneros más queridos y entretenidos
Creadores, algoritmo y comentarios
La tendencia fue impulsada por los llamados cleanfluencers, creadores que comparten rutinas de orden, consejos domésticos y escenas de transformación. Ann Russell, por ejemplo, reunió tres millones de seguidores después de publicar su trabajo diario
Gordon se cuenta entre las creadoras más especializadas y muestra tareas que muchos prefieren evitar. Dice que cuida especialmente lo que publica y que no sube nada sin permiso
También asegura que el algoritmo empuja este tipo de videos porque las plataformas premian el tiempo de visualización. Si una habitación muy sucia retiene la atención, ese comportamiento se interpreta como una señal de valor y se recomienda más contenido similar
A eso se suma la interacción: los “me gusta”, los comentarios y las veces que se comparte refuerzan el alcance. Ahmed señala que mucha gente entra a la sección de comentarios para comparar experiencias o verse reflejada en lo que otros opinan
Visibilizar el problema
Más allá de la viralidad, Gordon dice que su objetivo principal es concientizar sobre el trastorno de acumulación compulsiva y la salud mental. El Servicio Nacional de Salud británico describe ese trastorno como la dificultad de desprenderse de objetos incluso cuando eso afecta la vida diaria
Para ella, el estigma lleva a confundir el problema con vagancia o desorden, cuando en realidad hay personas viviendo en condiciones inseguras e insalubres. Sostiene que hablar más del tema y juzgar menos puede ayudar a entenderlo mejor
También cuenta que muchos de sus seguidores atraviesan situaciones parecidas. Algunos le escriben para agradecerle porque se sienten menos solos; otros dicen que, gracias a sus videos, reunieron el valor para pedir ayuda o contratar a alguien que les limpie la casa
En una de sus últimas publicaciones apareció incluso un chocolate Mars de 35 años de antigüedad hallado en la casa de un acumulador compulsivo. Para Gordon, esos hallazgos también muestran por qué su trabajo llama tanto la atención: detrás del impacto visual hay historias reales, y en muchos casos, una salida posible