La sensación de que el tiempo no alcanza suele aparecer cuando las obligaciones laborales, personales y sociales ocupan toda la agenda. Al final del día, muchas personas terminan agotadas y sin haber encontrado un momento para sí mismas

La psicoterapeuta clínica Nilda Chiaraviglio sostiene que el problema no siempre está en la cantidad de horas disponibles, sino en la manera en que se organizan. “No es el tiempo, es qué hacés vos en tu agenda durante ese tiempo en el que sale el sol y se pone”, explicó

Según la especialista, mantener la idea de que nunca hay tiempo suficiente puede alimentar un ciclo de frustración y afectar la tranquilidad. “Es la mejor manera de ser infeliz”, advirtió

Priorizar para evitar la frustración

Una estrategia útil consiste en distinguir qué actividades son realmente importantes y evitar llenar la jornada con más tareas de las que es posible cumplir. Cuando los objetivos son poco realistas, aumenta la posibilidad de sentir que todo queda pendiente

Armar un plan diario con compromisos alcanzables permite ordenar las prioridades y reconocer los avances. Completar las tareas previstas también puede reforzar la confianza personal y facilitar la incorporación de nuevos desafíos

Pequeños descansos para recuperar claridad

Reservar momentos breves para disfrutar actividades sencillas, como tomar un café con calma o darse una ducha relajante, ayuda a disminuir el estrés y a prestar atención al presente

Chiaraviglio señaló que esos espacios de disfrute pueden favorecer la capacidad cognitiva y la creatividad. También contribuyen a reducir la reactividad emocional y a recuperar claridad mental

Hábitos para organizar mejor la jornada

Planificar el día siguiente al finalizar la jornada permite comenzar con un rumbo definido. Para hacerlo, conviene establecer prioridades y vincular las tareas cotidianas con objetivos más amplios

También puede ser útil revisar periódicamente en qué se utiliza el tiempo. Esa observación permite detectar actividades innecesarias, distracciones y patrones que dificultan la organización

Aprender a decir “no” a compromisos poco importantes o delegarlos cuando sea posible ayuda a reducir la sobrecarga. Del mismo modo, las herramientas digitales pueden facilitar el seguimiento de pendientes

Desactivar notificaciones innecesarias, ordenar el espacio de trabajo y agrupar tareas similares son otras medidas que favorecen la concentración. Tomar descansos regulares, además, ayuda a prevenir el agotamiento y a mantener la atención