Ante la ingesta accidental de lavandina, es importante actuar con rapidez y evitar los remedios caseros. No se debe provocar el vómito ni ofrecer leche u otras sustancias sin indicación profesional
La primera medida consiste en enjuagar la boca con agua, sin tragarla, y escupirla. Luego, hay que comunicarse de inmediato con un centro de toxicología. Mientras llega la asistencia, la persona afectada no debe ingerir nada, salvo que así lo indique un profesional
Por qué no hay que provocar el vómito
Intentar expulsar la lavandina mediante el vómito puede aumentar la irritación. Al regresar desde el estómago, el producto vuelve a pasar por la garganta y la boca, lo que incrementa el contacto con las zonas afectadas
Por la misma razón, tampoco se debe realizar un lavado de estómago por cuenta propia. La evaluación y las medidas posteriores deben quedar a cargo del personal especializado
La leche no neutraliza la lavandina
Beber leche no contrarresta los efectos del cloro. Tampoco se recomienda administrar otros líquidos, preparaciones caseras o medicamentos sin una indicación concreta de un profesional o de un centro de toxicología
La conducta adecuada puede variar según el producto involucrado, la cantidad ingerida y las características de la persona afectada. Por eso, es fundamental pedir orientación especializada y no improvisar tratamientos
La prevención también es clave
Los alimentos y los productos de limpieza deben conservarse separados. Además, la lavandina nunca debe guardarse en botellas que originalmente hayan sido utilizadas para bebidas, porque esa práctica puede favorecer una ingesta accidental
Si quedan restos del producto en la boca, hay que enjuagarla sin tragar el agua, escupirla y llamar de inmediato al 0800 de toxicología. Hasta recibir instrucciones, no se debe ingerir ninguna sustancia