Renato Janine Ribeiro, especialista en educación superior y exministro de Educación de Brasil, planteó que discutir la democratización universitaria no implica solo medir el ingreso a las aulas, sino también pensar cuántos estudiantes logran egresar, qué tipo de formación necesita cada sociedad y cuánto está dispuesta a invertir para sostenerla

De paso por Buenos Aires para participar de un encuentro académico en la Universidad Nacional de Tres de Febrero, el profesor de la Universidad de São Paulo sostuvo que la expansión de la educación superior exige financiamiento sólido, mejores políticas de inclusión y una mirada regional sobre la investigación, la movilidad estudiantil y la cooperación científica

Masividad, graduación y modelos de formación

Ribeiro señaló que la idea de una universidad más amplia debe leerse junto con el debate sobre el modelo de sociedad que se busca construir. Recordó que en Argentina cerca del 40% de los jóvenes de entre 18 y 24 años están en la universidad, mientras que en Brasil el dato de referencia es otro: alrededor del 25% de la población se gradúa

Para el académico, una sociedad con mayor acceso a la educación superior es más rica en términos intelectuales, pero también enfrenta mayores costos. En ese marco, consideró que no todo se reduce a las carreras tradicionales y que también deberían valorarse formatos más interdisciplinarios o trayectorias técnicas con salida profesional temprana

Sobre la formación en salud, puso como ejemplo la enfermería en Brasil, donde existen tanto profesionales con formación universitaria como técnicos que luego buscan seguir estudiando para mejorar su preparación y sus ingresos

Más inversión para educar en tiempos de cambio

Consultado por el financiamiento, advirtió que salud y educación tienden a requerir cada vez más recursos porque los desafíos también crecen. Mencionó el impacto de la mayor expectativa de vida, los avances médicos y, en el campo educativo, el desafío de formar personas capaces de responder a escenarios atravesados por la inteligencia artificial

En ese contexto, cuestionó la idea de recortar presupuestos de forma drástica sin consecuencias. Según su mirada, sostener sistemas universitarios de calidad requiere una inversión acorde al nivel de exigencia que hoy demanda la enseñanza superior

Investigación con anclaje regional

Ribeiro sostuvo que no todas las universidades pueden ni deben aspirar al mismo , aunque insistió en que la investigación debe ocupar un lugar central. Reconoció que producir ciencia de punta demanda laboratorios, equipamiento y cooperación internacional, especialmente en áreas de alto costo

También propuso pensar prioridades propias para la región. En el caso de Brasil, mencionó tres campos donde podría desarrollar liderazgo internacional: biodiversidad, energías renovables y combate al hambre y la pobreza. A su juicio, Sudamérica debería definir de manera concertada en qué áreas puede convertirse en protagonista global

Movilidad y reconocimiento académico

El exministro defendió una mayor movilidad entre países de la región y recordó que, durante su paso por el gobierno, impulsó una idea de intercambio interno similar a Erasmus. A su entender, ese tipo de programas ayudan a derribar prejuicios y a ampliar el conocimiento entre distintas regiones y sistemas educativos

Sin embargo, remarcó que para que una iniciativa de ese tipo funcione hacen falta evaluaciones sólidas y criterios claros para reconocer trayectorias comparables. También consideró importante simplificar el reconocimiento de estudios de nivel medio entre países vecinos, aunque planteó cautela cuando se trata de títulos universitarios

La situación de los estudiantes argentinos en Brasil

En relación con el debate sobre aranceles para extranjeros, Ribeiro fue tajante: en las universidades públicas brasileñas no se cobra matrícula a nadie. Dijo que un estudiante argentino que ingresa a una universidad federal o estadual, incluida la Universidad de São Paulo, la Universidad de Campinas o la Universidade Estadual Paulista, cursa en las mismas condiciones que un brasileño

Agregó que cada país puede definir sus reglas de admisión y financiamiento según sus propias decisiones políticas, pero insistió en que la norma brasileña es la igualdad de trato para todos los alumnos, sin distinción de nacionalidad

Internacionalización y debate político

Sobre la internacionalización universitaria, advirtió que no siempre es un valor neutral: a veces, dijo, implica asumir agendas ajenas como si fueran universales. De todos modos, reconoció dos ventajas clave: el contacto con evaluaciones más exigentes y la difusión internacional de la producción científica local

Finalmente, relacionó los ataques de algunos gobiernos de derecha contra las universidades públicas con una ofensiva más amplia contra la ciencia. Mencionó la pandemia como ejemplo del costo del negacionismo y sostuvo que, más allá de las críticas legítimas, las universidades deben mejorar su transparencia y mostrar con mayor claridad qué aportan a la vida cotidiana de la sociedad