Hubo una época en la que Richard Gere parecía encarnar el romance perfecto de Hollywood. Su imagen quedó asociada para siempre a Mujer Bonita, la película que lo convirtió en uno de los grandes íconos seductores de los años 90
Hoy, a los 77 años, el actor sostiene un distinto: está enfocado en su familia, en su práctica budista y en el trabajo solidario que impulsa desde hace décadas
Una vida familiar más reservada
Gere está casado desde 2018 con Alejandra Silva, publicista española con la que comparte intereses vinculados al activismo social y ambiental. Juntos tienen dos hijos, Alexander y James, y suelen resguardarse de la exposición pública en escapadas discretas al mar
El actor también es padre de Homer, de su matrimonio anterior, mientras que Silva tiene a Albert. La convivencia familiar transcurre en armonía, en una etapa que Gere parece haber elegido para bajar el ritmo y cuidar sus vínculos más cercanos
Meditación, disciplina y budismo
Más allá de su vida personal, uno de los pilares de su rutina es la meditación. Gere la practica desde los 24 años y le dedica al menos 45 minutos por día, convencido de que esa disciplina le ordena la mente y lo ayuda a manejar las presiones del éxito
Fiel seguidor del Dalai Lama, suele describir esa práctica como un ejercicio de paciencia y de observación interior, clave para mantenerse en equilibrio en una industria atravesada por la fama y los excesos
Una carrera que sigue vigente
Con más de 30 películas en su trayectoria, entre ellas Gigoló americano, Reto al destino, La raíz del miedo, Novia fugitiva, Chicago y ¿Bailamos?, Gere continúa siendo una figura codiciada por los directores. Según se informa, recibe más de 100 guiones al año
Sin embargo, en los últimos años priorizó otros objetivos: hacer del mundo un lugar mejor y sostener causas humanitarias. Desde 1991 tiene una fundación orientada a recaudar fondos para la causa tibetana y brindar asistencia a pueblos indígenas y personas sin techo
Compromiso y desprendimiento
También apadrina una organización que ayuda a niños con cáncer en un hospital de Madrid. En otra ocasión, subastó su colección de 110 guitarras, valuada en dos millones de dólares, para destinar esos recursos a acciones solidarias
Detrás del mito del galán quedó un hombre que eligió otro camino: menos ruido, más conciencia y una búsqueda personal que lo acompaña desde joven. Nacido en una familia común de Filadelfia, con formación musical, una beca deportiva en la Universidad de Massachusetts y una etapa en la que dejó Filosofía para intentar suerte como actor en Londres, Gere terminó encontrando en la introspección una forma de sostenerse
Su presente parece resumir esa elección: respirar, mirar alrededor y poner la energía donde cree que puede servir más