El almirante Juan Carlos Romay, jefe de la Armada Argentina, marcó como prioridad la recuperación de capacidades estratégicas, en especial la fuerza de submarinos, en una fuerza que lleva nueve años sin unidades operativas de ese tipo

También puso el foco en el estado de los buques, la situación salarial y de bienestar del personal, la reorganización de algunas bases y el rol geopolítico de la Armada en el Atlántico Sur

Submarinos, la urgencia más sensible

Romay sostuvo que la Armada no puede pensarse sin submarinos y explicó que hoy la formación de submarinistas depende de prácticas en el exterior. Señaló además que el paso del tiempo impacta no solo en los medios materiales, sino también en el conocimiento específico del personal

Para el jefe naval, la superficie marítima argentina y la extensión vinculada a la plataforma continental refuerzan la necesidad de contar con esa capacidad. También destacó el valor de las aguas cercanas a la Antártida y la presencia argentina en el continente blanco

Buques, aviación naval y recursos escasos

El almirante describió un escenario de décadas de desinversión y advirtió que los medios navales son costosos, por lo que su recuperación exige decisiones políticas de largo plazo. Aun así, valoró la continuidad operativa de unidades que siguen navegando gracias al esfuerzo del personal

En materia aeronaval, explicó que Punta Indio atraviesa un proceso de revisión organizativa y que la prioridad es concentrar recursos en Espora, donde la pista principal presenta un deterioro importante. Sobre los Super Étendard, indicó que su reactivación perdió viabilidad y que hoy la atención está puesta en submarinos y barcos

Personal, salario y servicio

Romay afirmó que la conducción naval trabaja con el Ministerio de Defensa para mejorar la situación del personal. Consideró positivo el suplemento por título, aunque remarcó que todavía quedan desafíos pendientes en materia salarial y de obra social

También señaló que las guardias y la custodia de bienes y armamento forman parte del servicio cotidiano y recaen sobre hombres y mujeres que sostienen el funcionamiento de la institución

Atlántico Sur y proyección estratégica

El jefe de la Armada ubicó al Atlántico Sur como un espacio central por sus pasos bioceánicos, la vigilancia de recursos y la competencia geopolítica internacional. Dijo que la función naval no se limita al control de la milla 200, sino que empieza mucho antes, con presencia y capacidad de disuasión

En ese marco, defendió proyectos como la Base Naval Integrada de Tierra del Fuego, que consideró clave para potenciar la logística vinculada a la actividad antártica y ampliar la presencia argentina en la región

Una carrera de mar y vocación

Romay cerró con una mirada personal sobre la vida naval: dijo que navegar sigue siendo lo que más disfruta y llamó a los jóvenes a perseverar, confiar y sostener su formación dentro de una fuerza que definió como una gran familia naval