Romina Gaetani regresó al Teatro Liceo, el mismo escenario donde comenzó su carrera hace casi tres décadas. Allí interpreta a Mollie Ralston en La Ratonera, el clásico policial de Agatha Christie, y vive un presente atravesado por el trabajo, el duelo y la reconstrucción personal
La obra volvió a la cartelera porteña hace quince días, con funciones de miércoles a domingos y doble función los sábados. Desde su estreno, las localidades se agotaron prácticamente de manera continua
Un regreso cargado de significado
Para Gaetani, el éxito de la puesta excede la respuesta del público. Considera que formar parte de una obra de Christie representa un reconocimiento tanto profesional como personal. Además, destaca la importancia histórica de La Ratonera, que lleva 74 años en cartel en Londres y tuvo distintas versiones alrededor del mundo
El Liceo ocupa un lugar especial en su historia. En ese teatro debutó de la mano de Pepe Cibrián Campoy, cuando todavía realizaba castings y buscaba abrirse camino como actriz. Volver al mismo escenario le produce la sensación de reencontrarse con sus comienzos
La intérprete sostiene que también está iniciando una nueva etapa. Después de un año complejo, siente que la mujer que hoy habla sobre su vida está renaciendo, con más conciencia sobre lo vivido y con la decisión de continuar aprendiendo
El duelo por Ernestina Pais
Antes de incorporarse a La Ratonera, Gaetani había trabajado en El divorcio del año, obra en la que compartió escenario con Ernestina Pais. La relación profesional se convirtió rápidamente en una amistad profunda
La muerte de Pais, ocurrida el 26 de junio, impactó fuertemente en la actriz. La nueva obra llegó después de la cancelación del proyecto anterior y funcionó como un sostén emocional en medio de una pérdida que todavía no logra asimilar
Gaetani recuerda que Pais la había acompañado durante momentos difíciles y que entre ambas existía una comprensión muy profunda. Por eso, afirma que la ausencia dejó muchos asuntos pendientes y que aún permanece en estado de conmoción
Como una forma de mantener ese vínculo, continúa en contacto con Benicio, el hijo de Ernestina. El joven ya fue a verla al teatro y ambos tienen planes para compartir salidas y actividades cotidianas
Las consecuencias de un año difícil
A fines de 2025, Gaetani contó que había sufrido violencia de género por parte de su entonces pareja, Luis Cavanagh. El episodio derivó en una internación y en una denuncia judicial
Durante ese mismo año también denunció a una mujer por acoso y hostigamiento. Según relató, la persona la perseguía y aparecía reiteradamente en espacios vinculados con su vida personal y laboral. La Justicia estableció una restricción perimetral y le otorgó un botón antipánico
La experiencia modificó su relación con el público. Actualmente suele retirarse rápidamente después de las funciones y mantiene mayores precauciones al momento de salir del teatro. Explica que no todos los días puede afrontar la intensidad emocional de los encuentros con los espectadores
La actriz reconoce que atravesó un estrés postraumático y que todavía conserva secuelas de aquellas situaciones. Sin embargo, asegura que no quiere permanecer instalada en el dolor, sino concentrarse en el crecimiento que surgió después de esas experiencias
El arte como refugio y proyecto
En el escenario encontró un espacio de pertenencia. No solo valora a sus compañeros de elenco, sino también a todas las personas que trabajan en el teatro y hacen posible cada función
Gaetani también mantiene activa su faceta musical. Recientemente volvió a cantar, tiene una nueva presentación prevista y conserva canciones ya escritas. Su intención es retomar la grabación cuando disminuya el ritmo de trabajo de la obra
La música representa para ella un camino independiente, aunque implica afrontar personalmente los costos de cada proyecto. Aun así, la considera una expresión de amor por el arte y una consecuencia natural de su vocación
Al mirar su recorrido, la actriz afirma que la joven de San Martín que soñaba con actuar todavía está presente. Sin embargo, reconoce que ninguna persona permanece igual con el paso del tiempo
Después de atravesar pérdidas, miedo y cambios profundos, Gaetani elige seguir avanzando. Su regreso al Liceo no solo representa una vuelta al lugar donde comenzó: también simboliza la posibilidad de empezar otra vez