Durante décadas, Casa Lámaro fue mucho más que un almacén de ramos generales. El negocio, ubicado cerca de la estación de Pardo, también funcionó como teléfono público, oficina de mensajes y punto de encuentro para los habitantes de la localidad
El único teléfono del pueblo tenía manija y estaba conectado con la central de Las Flores. Para realizar una llamada había que solicitar un número y esperar. Si la operadora anunciaba que correspondía el 15, todavía quedaban catorce personas antes. La comunicación podía demorar una hora o más
Cuando alguien llamaba desde Las Flores para avisar que llegaba en colectivo o necesitaba un taxi, César Lámaro debía dejar el negocio para transmitir el mensaje. A veces confiaba el recado a un vecino. En otras ocasiones, cerraba el almacén y recorría el pueblo para encontrar al destinatario
Una vida ligada al almacén
César nació en Pardo el 31 de enero de 1945. Su padre, Antonio Alejandro Lámaro, también era de la localidad y compró el negocio cuando su hijo tenía apenas un año. Allí se vendía un poco de todo, como era habitual en los antiguos comercios de ramos generales
Su padre estuvo al frente durante unos 25 años. Después César continuó con la actividad durante otros 55. En total, el almacén funcionó cerca de 75 años bajo la conducción de la familia. Hace dos años vendieron la llave del comercio, aunque el nuevo propietario busca conservar su estilo tradicional
La continuidad familiar no fue posible. Su hijo Pablo, que lo había acompañado en el negocio, murió en un accidente. Laureano trabajó allí durante cuatro años, pero finalmente eligió dedicarse a la compra de animales y la cría de terneros. Camila, la otra hija de César, vive en La Plata
La historia personal del almacenero está estrechamente ligada a Pardo. Solo se ausentó cuatro años para estudiar en Las Flores y luego en La Plata. Cuando su madre enfermó, regresó junto a su padre y se incorporó definitivamente al negocio
El pueblo que recibió a grandes escritores
Pardo fue también escenario de encuentros con figuras de la literatura argentina. César conoció a Adolfo Bioy Casares y a Jorge Luis Borges, quienes pasaban por el almacén o utilizaban su teléfono
Bioy Casares, llamado “Adolfito” por los vecinos, era considerado una persona amable y cercana. Según recuerda César, colaboraba con las instituciones del pueblo, entre ellas la sala de primeros auxilios y el club. Durante las inundaciones de la década de 1980, ambos conversaron en más de una ocasión
Borges llegaba desde la estancia Rincón Viejo acompañado por el doctor Oscar Pardo. Llamaba a su madre y, como cualquier otro usuario, debía esperar su turno para comunicarse. En algunas oportunidades aguardó dos o tres horas en la cocina del almacén, donde le ofrecían café y conversaba con la familia
En aquellos años, los habitantes de Pardo no dimensionaban la importancia del escritor. Para ellos era simplemente el doctor que visitaba el pueblo y esperaba su llamada. Silvina Ocampo también pasaba por Casa Lámaro, donde compraba provisiones y unas zapatillas Indiana que elegía todos los años
Otra visitante habitual era Alicia Jurado, propietaria de la estancia El Retiro. Llegaba en tren y hacía sus compras en el almacén hasta que el encargado de la estancia comenzó a trasladarla en camioneta desde Las Flores
De 3.600 habitantes a una comunidad rural
Cuando César era adolescente, un censo registraba 3.600 habitantes en la zona. Con el tiempo, la población se redujo de manera marcada. El cierre de pequeños establecimientos rurales y la migración de las familias hacia Las Flores modificaron la vida del pueblo
Según explica, antes había numerosos campos pequeños donde vivían familias numerosas. Luego, muchos terrenos fueron vendidos y agrupados en establecimientos más grandes. Donde antes residían decenas de personas, quedaron pocas familias o solo una pareja
Pardo nació oficialmente el 18 de septiembre de 1876, con la llegada del primer tren. En 2026 conmemora sus 150 años. La antigua estación alberga actualmente el Museo y Biblioteca Adolfo Bioy Casares, una de las referencias culturales de la localidad
Patrimonio, turismo y celebración
La historia de Pardo también se conserva en la Iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, construida en 1892, en el Puente de Hierro sobre el Canal 11 y en los espacios vinculados con la familia Bioy Casares, que realizó donaciones para instituciones locales
En los últimos años, el turismo rural incorporó alojamientos, casas de campo, propuestas gastronómicas y actividades relacionadas con la vida en el campo. La localidad integra el circuito de pueblos rurales del partido de Las Flores
La celebración por el aniversario se desarrollará el sábado 19 y el domingo 20 de septiembre. El programa incluye un acto protocolar, desfile gaucho, música, baile popular, almuerzo criollo, feria, juegos tradicionales y espectáculos
Durante ese fin de semana, las pocas cuadras de Pardo volverán a recibir visitantes. El pueblo celebrará su historia ferroviaria, rural y literaria, mientras César Lámaro observa el movimiento desde la memoria de un almacén que durante generaciones fue el corazón de la comunidad
Casado con Élida Beatriz Eguizábal, César tuvo tres hijos y hoy continúa vinculado a la vida rural. A los 81 años, casi 82, conserva el humor y la nostalgia de quien vio cambiar a Pardo sin dejar de sentirse parte de él