Más de cien integrantes del Rotary Club de Buenos Aires recibieron al director de la Real Academia Española (RAE), el jurista Santiago Muñoz Machado, durante el tradicional almuerzo de los miércoles en el hotel Libertador
El académico llegó al país para participar de la III Convención de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible, organizada por la RAE y la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires. El encuentro se realizará en La Plata, en cinco sedes, durante el jueves y el viernes
Una convención con alcance regional
Muñoz Machado señaló que la convención reunirá a unos 1200 asistentes y contará con 275 ponencias distribuidas en seis ejes: el lenguaje de los poderes públicos; la terminología y la comunicación especializada; la formación académica, profesional y ciudadana; la inteligencia artificial y la tecnología del lenguaje; la accesibilidad cognitiva y la lectura fácil, y el diálogo iberoamericano sobre lenguaje claro
“La Argentina es uno de los países pioneros y más implicados en el movimiento de lenguaje claro”, afirmó el director de la RAE. También anticipó que probablemente regresará en el otoño de 2027, cuando España sea el país invitado de honor de la Feria del Libro de Buenos Aires
Durante el almuerzo, al que asistieron empresarios, ejecutivos, abogados, economistas y gestores culturales, Muñoz Machado ofreció la conferencia “Los retos actuales de la lengua española: lenguaje claro e inteligencia artificial”. La exposición duró unos veinte minutos y luego respondió preguntas de la periodista Clara Mariño. La laudatio estuvo a cargo del jurista Juan Carlos Lasagne
El lenguaje claro como deber democrático
Tras repasar la historia de la RAE, fundada en 1713, el académico sostuvo que el lenguaje claro debe ser una prioridad tanto para los poderes públicos como para las instituciones privadas
Explicó que un mensaje claro debe poder ser comprendido de manera rápida y sencilla por una persona con formación básica, sin necesidad de releerlo. Según señaló, los expedientes judiciales, las leyes y las comunicaciones oficiales y corporativas suelen presentar obstáculos para alcanzar ese objetivo
“Usar bien el idioma no es solamente una cuestión de cortesía; es el empleo correcto de la lengua, pero también es un deber democrático. Los poderes públicos tienen la obligación de expresarse en términos reconocibles y los ciudadanos tienen derecho a comprender lo que les dicen para ejercer sus libertades y defender sus derechos”, afirmó el autor de Fundamentos del lenguaje claro
Inteligencia artificial y reglas del español
En relación con la inteligencia artificial, Muñoz Machado consideró necesario alcanzar un “pacto universal” para regular su desarrollo. Además, reveló que la RAE mantiene conversaciones y acuerdos con grandes empresas tecnológicas estadounidenses para que los modelos de lenguaje respeten las reglas compartidas del español
“No tenemos un poder sancionador; funcionamos sobre la base de la autoridad moral que las Academias han construido y que 600 millones de personas siguen voluntariamente”, explicó
La autoridad normativa y el lenguaje inclusivo
Consultado por las críticas de Arturo Pérez-Reverte, quien había cuestionado la autoridad normativa de la RAE, Muñoz Machado respondió que se trataba de la opinión de un académico que no necesariamente coincide con la del resto. “No hay ninguna improvisación en el trabajo que se hace en la Academia”, remarcó
También explicó cómo se incorpora un argentinismo al diccionario de la RAE y definió a la Asociación de Academias de la Lengua Española, fundada en México en 1951, como “un milagro de unidad”
Sobre el lenguaje inclusivo, sostuvo que tiene un sesgo ideológico, aunque reconoció que los desdoblamientos léxicos, como “señores y señoras” o “todos y todas”, son correctos, aunque no siempre resultan necesarios
Al finalizar el encuentro, Marta Álvarez Molindi, integrante de la Comisión de Cultura del Rotary Club y presidenta de la Federación Argentina de Amigos de Museos, le entregó a Muñoz Machado los tres tomos de Autobiografía, de Victoria Ocampo, relanzados este año por Fundación Sur y la Asociación de Amigos de Villa Ocampo