El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) suele identificarse durante la infancia o la adolescencia, pero sus efectos pueden prolongarse hasta la adultez e incluso detectarse en edades avanzadas. Se trata de una condición del desarrollo cerebral que puede dificultar la atención, el control de los impulsos y la regulación de la actividad

A pesar de que existen descripciones de síntomas asociados desde el siglo XVIII, todavía persisten prejuicios alrededor del trastorno. Uno de ellos es atribuir sus manifestaciones a una mala educación, cuando se trata de un problema neurológico que, en muchos casos, presenta una predisposición genética

Una condición que puede pasar inadvertida

La psiquiatra infantil y juvenil Andrea Abadi señaló que durante años los esfuerzos profesionales se concentraron en mejorar la detección en niños. En ese proceso, explicó, se perdió de vista que el TDAH también puede continuar durante toda la vida

Según los datos expuestos por la especialista, alrededor de seis de cada 100 niños tienen TDAH. En la población adulta, la prevalencia global ronda el 3%, pero hasta el 85% de las personas afectadas permanecería sin diagnóstico

El trastorno también presenta diferencias en la forma en que se manifiesta. En la edad escolar, los varones aparecen con mayor frecuencia en los registros, mientras que en las niñas los síntomas pueden ser menos visibles o disruptivos y quedar camuflados

El riesgo de adicciones durante la adolescencia

El TDAH puede aumentar la vulnerabilidad frente al consumo problemático de sustancias. La acumulación de frustraciones, las dificultades escolares y la posible desvinculación del sistema educativo pueden crear un contexto de mayor riesgo

También intervienen factores neurológicos. De acuerdo con Abadi, el circuito biológico asociado al TDAH puede facilitar la entrada en dinámicas adictivas, más allá de las circunstancias sociales o personales

La edad de inicio del consumo es otro elemento relevante. En personas con TDAH, comenzar a consumir drogas a los 14 años puede multiplicar entre cuatro y once veces el riesgo de desarrollar una adicción crónica frente a iniciar el consumo a los 16

Frustración académica y dificultades laborales

Cuando el trastorno no es detectado, sus consecuencias pueden aparecer en la trayectoria educativa. Algunas personas abandonan una carrera, comienzan otra y vuelven a dejarla debido a la frustración acumulada

Incluso quienes logran completar sus estudios pueden enfrentar obstáculos en el ámbito laboral. La impuntualidad, la dificultad para regular las reacciones y los conflictos con superiores o compañeros pueden afectar la continuidad y el desarrollo profesional

En algunos casos, personas con buenas capacidades cognitivas terminan dependiendo económicamente de sus familiares porque no consiguen sostener una trayectoria laboral acorde con su potencial

El impacto en los vínculos afectivos

Las consecuencias también pueden extenderse a la vida íntima. La especialista sostuvo que las personas con TDAH tienen menores probabilidades de sostener una pareja estable y formar una familia

Además, presentan una mayor prevalencia de divorcios y de rupturas de pareja que quienes no tienen el trastorno. Las dificultades para controlar los impulsos y regular las emociones pueden influir en esos conflictos

La importancia de detectar y tratar el trastorno

La identificación temprana y un diagnóstico preciso permiten orientar tratamientos eficaces. Para Abadi, no ofrecer ayuda a pacientes que podrían beneficiarse de estrategias terapéuticas representa un costo individual y social innecesario

El abordaje adecuado puede contribuir a reducir las dificultades educativas, laborales, familiares y afectivas relacionadas con un TDAH que permanece sin reconocer