Joaquín Levinton y Matías López protagonizaron un momento de alta tensión en los cuartos de final de Es mi sueño. Todo ocurrió después de la presentación de Volví a nacer, de Carlos Vives, cuando el jurado explicó su puntaje y recibió una réplica inesperada
La devolución que encendió el estudio
Levinton arrancó con un elogio hacia el participante, pero enseguida marcó reparos sobre la performance. Según explicó, su calificación respondió a que considera que una parte importante del show depende de la puesta en escena y no solo de la voz
El músico le señaló que había participantes que llegaban con vestuario, coreografía y otros recursos pensados para potenciar la presentación. Para él, esos elementos también pesan a la hora de evaluar
La respuesta de Matías López
Matías no dejó pasar la observación y expresó su desacuerdo. Con respeto, sostuvo que la misma canción podría haber funcionado en otro escenario y aclaró que su intención había sido priorizar el canto por sobre un despliegue más armado
La discusión subió un poco más cuando Levinton lo desafió a intercambiar de lugar en el jurado. Luego, el participante trató de bajar el tono y explicó que buscaba no exagerar la propuesta escénica para no recibir críticas por hacerlo en exceso
El criterio que divide al certamen
Durante la devolución, Levinton insistió en que los concursantes deben pensar sus presentaciones como un espectáculo completo. En su mirada, no alcanza con cantar bien: también hay que sostener una idea de show
El cruce volvió visible una de las tensiones centrales del concurso: la diferencia entre quienes priorizan la interpretación vocal y quienes apuestan a una propuesta más integral. En esta etapa, cada gala exige convencer al jurado en todos los frentes
La exigencia de Levinton ya había quedado expuesta en otras devoluciones, donde también remarcó detalles escénicos que, a su criterio, pueden inclinar el resultado. En Es mi sueño, cada presentación puede definir el avance o la eliminación