Una nueva ordenanza municipal en The Dalles, Oregón, fijó un límite al número de perros adultos que puede tener cada vivienda. La norma busca ordenar la convivencia entre vecinos, reducir casos de hacinamiento y reforzar el control sobre la tenencia responsable
La discusión no tardó en instalarse: para muchas familias, los perros no son solo animales de compañía, sino parte del hogar. Por eso, cualquier restricción sobre cuántos pueden vivir bajo el mismo techo toca también una dimensión afectiva y cotidiana
Límite según el tipo de vivienda
La regla establece que en casas unifamiliares se podrán tener hasta cuatro perros adultos. En departamentos, duplex y otras viviendas multifamiliares, el máximo baja a dos por unidad. Además, cada hogar solo podrá tener una hembra destinada a la cría
La ordenanza entrará en vigor el 7 de enero de 2026 y actualiza el código local sobre control de perros. Junto con el tope de animales, la ciudad reforzó la exigencia de que todos estén licenciados, vacunados contra la rabia y correctamente identificados
Qué pasa con los hogares que ya superan el límite
La norma prevé un régimen especial para quienes ya tenían más perros de los permitidos cuando comience a regir. En esos casos, los dueños deberán avisar su situación al servicio de control animal dentro de los 60 días posteriores al inicio de la ordenanza, con fecha límite el 8 de marzo de 2026
Después, cada perro deberá contar con licencia antes del 1 de julio de 2026. Los animales registrados bajo ese régimen podrán seguir en la casa, pero no podrán ser reemplazados: a medida que salgan del hogar por muerte, adopción u otra circunstancia, el número total deberá reducirse hasta quedar dentro del máximo permitido
Más control en la calle
La ordenanza también endurece las reglas fuera de la propiedad privada. Los perros deberán ir con correa en espacios públicos, salvo en áreas habilitadas para que estén sueltos. Si deambulan sin control, podrán ser considerados en situación de vagancia y quedar bajo custodia de las autoridades
Además, la norma contempla el retiro de perros sin licencia o sin supervisión. Ese punto generó preocupación entre defensores de animales, que advierten sobre el riesgo de que algunos terminen en refugios saturados
Un debate que va más allá de la ciudad
La medida se inscribe en una tendencia más amplia: varias ciudades están endureciendo las reglas sobre tenencia de mascotas, con más licencias, más controles y menos tolerancia al desorden en el espacio público
En el centro de la discusión queda una pregunta difícil: hasta dónde puede llegar una ciudad al fijar límites numéricos sin desconocer el vínculo emocional que muchas familias construyen con sus perros