Una vocación que empezó en casa

Mientras muchos chicos de su edad todavía están definiendo qué quieren hacer más adelante, Manuel Arcos Valcarcel ya tiene claro que su futuro está en la gastronomía. Tiene 13 años, estudia, cocina, comparte sus preparaciones en redes y avanza con proyectos propios para comprar los utensilios que necesita para seguir formándose

En Instagram, donde se presenta como @ChefcitoManu, ya reúne más de 13 mil seguidores. Allí muestra platos, técnicas que incorpora, cenas especiales y algunas de las experiencias que fue sumando en este camino que empezó casi como un juego

De una actividad familiar a una pasión

Manuel nació prematuro, a los ocho meses de gestación, y en sus primeros años sus padres advirtieron que necesitaba estimular la motricidad fina y la concentración. Cuando tenía tres años, su mamá, María Clara Buffa, comenzó a buscar actividades para acompañarlo

Primero llegaron las masas de plastilina y, después, la cocina. Preparar pastas y galletitas con su madre terminó siendo el punto de partida de un interés que creció rápido y tomó forma propia

Al ver que tenía curiosidad real, la familia buscó espacios de aprendizaje. Probó con talleres durante el jardín, pero el nivel no alcanzaba. Con el tiempo, conocieron a un chef especializado en sushi, disciplina que a Manuel le apasiona, y a los 11 años recibió un curso con él. Este año, además, fue aceptado en la carrera de gastronomía del IGA en Vicente López

Creatividad, técnica y oficio

Con el paso del tiempo, cocinar dejó de ser solo seguir recetas. Manuel empezó a interesarse por la combinación de ingredientes, las técnicas y las posibilidades creativas de cada plato. Dice que le gusta expresarse a través de la cocina y jugar con texturas, sabores y temperaturas

También valora la devolución de quienes prueban lo que hace. Para él, ese gesto confirma que el trabajo de horas tuvo sentido y que alguien realmente disfrutó el resultado

Un sueño grande y un presente de trabajo

A futuro, Manuel quiere seguir estudiando en el exterior, sumar experiencia en distintos restaurantes y aprender de cocinas y chefs diversos. Su meta más ambiciosa es convertirse en chef y tener su propio restaurante

Mientras tanto, sabe que formarse cuesta. Por eso, con ayuda de sus padres, empezó a organizar cenas para que más personas conozcan su trabajo y para reunir dinero destinado a las herramientas que necesita. También ve en su cuenta de Instagram una puerta para ganar experiencia, ya sea cocinando en su casa o colaborando con profesionales y locales gastronómicos