WASHINGTON. Donald Trump aseguró este viernes que Estados Unidos selló un acuerdo con Venezuela para tomar control de 65.000 millones de barriles de reservas de petróleo del país sudamericano
Un anuncio político y energético
En un mensaje en redes sociales, Trump atribuyó la negociación al secretario de Estado, Marco Rubio; al secretario de Defensa, Pete Hegseth; y a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. El mandatario celebró el entendimiento como “el mayor acuerdo petrolero de la historia del mundo”
El anuncio llega en un momento de presión creciente para la Casa Blanca por los altos precios de la gasolina, mientras la guerra en Irán sigue sin una salida visible. En paralelo, Estados Unidos recurrió a sus reservas estratégicas de petróleo, que a comienzos de agosto cayeron por debajo de los 300 millones de barriles, más de 100 millones menos que al inicio de 2026
El trasfondo con Caracas
Meses después de la salida de Nicolás Maduro, Trump había planteado la posibilidad de que empresas petroleras estadounidenses volvieran a operar en Venezuela para aprovechar sus yacimientos. También sostuvo que Caracas se quedó con petróleo estadounidense cuando el gobierno de Hugo Chávez nacionalizó décadas atrás activos de compañías extranjeras, incluidas firmas de Estados Unidos
Venezuela posee una de las mayores reservas de crudo del planeta, con unos 303.000 millones de barriles en el subsuelo, cerca del 17% del total mundial. Sin embargo, su infraestructura deteriorada limita la producción a cerca del 1% del petróleo global
Un recurso enorme, una producción mínima
A diferencia de otras regiones, donde todavía hay que explorar para encontrar crudo, gran parte de las reservas venezolanas ya está identificada y mapeada. El desafío sigue siendo operativo: sin inversión y sin capacidad industrial suficiente, el país no logra convertir ese volumen de recursos en producción sostenida