Donald Trump anunció el viernes un acuerdo que, según dijo, le garantiza a Estados Unidos el control mayoritario de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo de Venezuela
El mandatario describió el pacto como el “mayor acuerdo petrolero en la historia” y aseguró que permitiría a su país más que duplicar sus reservas de crudo. Marco Rubio sostuvo que el convenio representará para Venezuela cerca de 100.000 millones de dólares en inversión privada
Washington presenta el pacto como una victoria estratégica
Trump afirmó que el entendimiento fue alcanzado por Rubio y Pete Hegseth, en alianza con empresas privadas. También dijo que la transacción fortalecerá la relación entre Venezuela y Estados Unidos
Rubio señaló que el acuerdo demuestra cómo la política exterior de Trump está generando resultados para Estados Unidos, al asegurar reservas estables y petróleo a bajo costo en el hemisferio. Según dijo, eso también ayudaría a reducir los precios internos de la gasolina
Para el jefe de la diplomacia estadounidense, el pacto traerá casi 100.000 millones de dólares en inversión privada, respaldará miles de empleos bien remunerados e impulsará la reconstrucción de la economía venezolana
La gasolina, en el centro del mensaje político
Con sus índices de aprobación en caída, Trump insistió en que el acuerdo bajará los precios de la gasolina para los estadounidenses, un tema sensible de cara a las elecciones legislativas de noviembre
El contexto incluye la guerra contra Irán, que ya lleva seis meses y ha alterado el suministro mundial de petróleo
Según lo publicado sobre las conversaciones, ambos países venían negociando alrededor de una docena de campos petroleros productivos con 90.000 millones de barriles de reservas probadas, cerca de un tercio del total venezolano
A cambio de una participación accionaria estadounidense, empresas privadas, incluidas firmas de ese país, desarrollarían los campos y devolverían más ingresos petroleros a Venezuela
Interés empresarial y cautela inversora
Trump viene instando a las compañías estadounidenses a invertir en Venezuela, aunque persiste la cautela por la infraestructura deteriorada y por el antecedente de expropiaciones de activos de inversores extranjeros durante gobiernos chavistas
Chevron, la única petrolera estadounidense que seguía operando en Venezuela cuando Maduro fue derrocado, informó en julio que había elevado su producción diaria a 280.000 barriles y que prevé aumentarla 50% hacia fines de 2028