WASHINGTON. Donald Trump convirtió las elecciones legislativas de mitad de mandato en una votación sobre su gestión y su liderazgo dentro del Partido Republicano. Aunque su nombre no figura en las boletas, pidió a sus seguidores que actuaran como si estuviera presente para respaldar a los candidatos oficialistas

Unos 250 millones de votantes participan de unos comicios que definirán el control del Congreso y comenzarán a perfilar el balance de la segunda presidencia de Trump. También serán una prueba del respaldo que conserva dentro de sus propias filas, en medio de cuestionamientos sobre la economía, el comercio, la inmigración y la política exterior

Una disputa por las dos cámaras

El oficialismo busca conservar sus mayorías en el Senado, donde se renuevan 35 de las 100 bancas, y en la Cámara de Representantes, cuyos 435 escaños están en juego. Un resultado favorable permitiría a Trump presentar la elección como una ratificación de su rumbo y fortalecer su influencia sobre la carrera presidencial de 2028

Las encuestas, sin embargo, anticipan que los demócratas podrían recuperar la Cámara baja. La competencia por el Senado aparece más ajustada, aunque la oposición también mantiene expectativas favorables. Kansas, Iowa, Maine, Texas, Ohio, Alaska y Michigan concentran algunas de las contiendas decisivas

La desaprobación de Trump ronda el 60% en algunas mediciones, mientras que una encuesta reciente ubicó su aprobación en 32%. Ese nivel se acerca al registrado por Harry Truman en 1946, durante la posguerra, cuando su imagen positiva rondaba el 30%

El impacto de una derrota

Una derrota republicana en una o ambas cámaras dificultaría la aprobación de la agenda presidencial y daría a los demócratas mayor margen en los comités legislativos. Desde allí podrían impulsar investigaciones sobre decisiones de Trump, entre ellas la construcción de un nuevo salón de baile en la Casa Blanca y sus políticas migratorias

También podría abrirse el debate sobre eventuales pedidos de juicio político. Analistas consultados consideran que Trump podría responder de manera agresiva, especialmente porque suele ejercer el poder de forma unilateral y muestra poca disposición a negociar con sus adversarios

El escenario también obligaría al Partido Republicano a decidir si mantiene el rumbo del trumpismo durante los dos años restantes del mandato o si inicia un cambio con vistas a 2028. El vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, aparecen entre los principales nombres para sucederlo

Un presidente con influencia menguante

Trump, de 80 años, no puede aspirar constitucionalmente a otro mandato, aunque en ocasiones haya insinuado lo contrario. La ampliación de la lista de republicanos que se distanciaron de él muestra las dificultades que podría enfrentar para mantener unido al partido

Los próximos dos años estarán marcados por la relación entre la Casa Blanca y un Congreso posiblemente más opositor. La disputa presidencial de 2028 podría incentivar acuerdos legislativos, pero también profundizar el estancamiento entre ambos partidos

Para los analistas, el legado de Trump será más vulnerable si depende de medidas unilaterales en lugar de leyes aprobadas por el Congreso. Parte de las decisiones adoptadas durante su primer mandato fue posteriormente revertida, una experiencia que podría repetirse bajo sus sucesores