Una orden que cambia el ritmo de vacunación

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que recomienda espaciar las vacunas infantiles y separar la triple viral (MMR) en tres aplicaciones distintas

La directriz también plantea que el Departamento de Salud y Servicios Humanos elabore un plan para ofrecer inmunizaciones individuales contra el sarampión, las paperas y la rubéola

En la práctica, la medida impulsa más visitas médicas y evita la aplicación simultánea de varias dosis en menores de edad

Críticas por el riesgo sanitario

Especialistas y organizaciones médicas cuestionaron la iniciativa y advirtieron que retrasar las dosis puede dejar a los niños expuestos durante más tiempo a enfermedades prevenibles

Pediatras señalaron que separar las vacunas aumenta el riesgo de contagio antes de completar el esquema de protección

La Asociación Americana de Pediatría sostuvo que el anuncio puede generar confusión y temores innecesarios en las familias

El impacto en las escuelas

Los gobiernos estatales y locales siguen teniendo la potestad de exigir vacunas como requisito de ingreso escolar

El gobierno federal no cuenta con facultades constitucionales para imponer o eliminar esos mandatos en las escuelas, aunque el decreto pide a los estados revisar sus leyes para alinearlas con el nuevo criterio

Al mismo tiempo, crece la preocupación por el efecto de estas recomendaciones en la confianza pública, en un contexto de caída sostenida de las tasas de inmunización en jardines de infantes y de un récord histórico de exenciones de salud en el ciclo 2024-2025

La presión política sobre salud pública

Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud, encabeza una reestructuración profunda en los organismos vinculados con medicamentos e inmunizaciones

Entre sus decisiones, disolvió un comité asesor de vacunas y lo reemplazó por integrantes con posturas más restrictivas

En paralelo, la llegada de Erica Schwartz a la conducción de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades suma tensión al escenario, por la presión del Ejecutivo para ajustar criterios científicos a la línea presidencial

La discusión vuelve a cruzar ciencia, política y religión, mientras persiste la tesis de Trump sobre un supuesto vínculo entre vacunas y autismo, rechazada por la comunidad científica tras múltiples investigaciones en distintos países