El presidente Donald Trump sostiene su estrategia arancelaria pese al aumento de los precios, las advertencias de especialistas en comercio y el descontento de una parte cada vez mayor del electorado estadounidense
Una encuesta reciente mostró que más del 64% de los adultos en Estados Unidos considera que el mandatario fue demasiado lejos con sus últimas tarifas. En enero, esa proporción era del 58%, a menos de un mes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre
Un esquema arancelario en constante cambio
Estados Unidos aplica actualmente impuestos a las importaciones de la mayoría de los países, con tasas que se ubican en niveles de dos dígitos bajos. Sin embargo, los porcentajes han variado debido a decisiones judiciales y a los frecuentes cambios de la administración
En la mayor ofensiva del año pasado, Trump estableció aranceles que definió como “recíprocos” y otras cargas sobre productos provenientes de decenas de países. Para hacerlo, recurrió a una ley de 1977 que, según su interpretación, le permitía actuar sin autorización del Congreso ante una emergencia económica
Después de que la Corte Suprema rechazara ese argumento en febrero, el gobierno comenzó a utilizar otras normas comerciales. La principal es la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que habilita la imposición de tarifas contra países considerados responsables de prácticas comerciales injustas
Las nuevas tasas oscilan entre el 10% y el 12,5% para las importaciones procedentes de 60 economías. La medida alcanza a socios relevantes como la Unión Europea, India, Japón, Canadá y México
El impacto sobre empresas y consumidores
Economistas defensores de un sistema comercial abierto sostienen que la política de Trump puede perjudicar a la economía estadounidense. Durante décadas, el comercio internacional contribuyó al crecimiento, mantuvo bajos algunos precios y ayudó a que empresas estadounidenses fueran más competitivas en industrias globales
Estados Unidos es el segundo mayor exportador mundial, detrás de China. El año pasado vendió al exterior bienes y servicios por 3,4 billones de dólares, frente a los 2,3 billones exportados por Alemania, que ocupa el tercer lugar
Aunque Trump afirma que los aranceles son pagados por los exportadores extranjeros, distintas investigaciones concluyeron que la mayor parte del costo recae sobre empresas y consumidores estadounidenses. Las compañías extranjeras, en general, no redujeron sus precios para compensar las tarifas aplicadas en la frontera
Como resultado, las empresas estadounidenses absorben el gasto adicional o lo trasladan a los compradores mediante aumentos de precios
La Casa Blanca defiende su estrategia y asegura que ya comenzó un repunte industrial. Entre sus argumentos, señala que el empleo manufacturero crece después de haber caído el año pasado y que también aumentó el trabajo vinculado con determinados sectores de la construcción no residencial
“Los empleos actuales en la construcción de fábricas se convertirán en más puestos manufactureros cuando esas plantas comiencen a operar”, afirmó la portavoz presidencial Taylor Rogers
El debate sobre las prácticas comerciales
La incorporación de China a la Organización Mundial del Comercio en 2001 fue seguida por la pérdida de casi tres millones de empleos manufactureros estadounidenses durante los cuatro años posteriores. Muchas empresas no pudieron competir con la llegada de productos chinos de bajo precio
También existen reclamos legítimos contra algunos socios comerciales. Hay países que aplican tarifas más elevadas, mantienen sus monedas artificialmente bajas para abaratar sus exportaciones hacia Estados Unidos o respaldan a sus industrias mediante subsidios
Sin embargo, las tasas de los principales socios comerciales estadounidenses suelen ser similares o incluso inferiores a las de Washington. Antes de la guerra comercial, Estados Unidos aplicaba en promedio un arancel del 1,47% a los productos de la Unión Europea, mientras que el bloque imponía una media del 1,35% a los bienes estadounidenses
Los europeos, además, compran una parte importante de lo que producen las compañías estadounidenses: cerca del 30% de las importaciones de la Unión Europea proviene de empresas controladas por capitales de Estados Unidos
La relación con Canadá mostraba una diferencia similar. Antes del deterioro de las negociaciones comerciales durante el verano, la tasa efectiva canadiense para las importaciones estadounidenses rondaba el 2,4%, menos de la mitad del 5% aplicado por Estados Unidos a los productos canadienses
Ahora, ambos países se encuentran inmersos en una disputa de represalias, con aumentos sucesivos de los aranceles que elevan la presión económica y política sobre la administración de Trump