WASHINGTON. Donald Trump recibirá esta semana en Washington al presidente chino Xi Jinping, en el tercer encuentro entre ambos desde el regreso del mandatario estadounidense a la Casa Blanca

La reunión no anticipa un gran acuerdo. Sin embargo, ambos gobiernos buscan mantener las formas y evitar que la rivalidad económica y tecnológica derive en una nueva escalada

Las dos mayores economías del mundo compiten por el liderazgo en inteligencia artificial, comercio y tecnología. También intentan ampliar su influencia en asuntos pendientes como Irán y Taiwán

El senador republicano Steve Daines, asesor de Trump sobre China, consideró que el diálogo entre los líderes puede ser tan importante como los resultados concretos de la cumbre

Una tregua comercial bajo presión

La visita de Xi, que comenzará el miércoles, será la primera de un presidente chino a Washington en diez años

El encuentro se produce después de que ambos países redujeran la intensidad de la guerra comercial del año pasado, cuando intercambiaron aranceles de represalia que amenazaron con afectar a la economía global

China también restringió el suministro de minerales críticos utilizados en productos que van desde vehículos eléctricos hasta aviones de combate

Estados Unidos busca equilibrar el comercio y conservar su ventaja tecnológica, considerada clave para la seguridad nacional y su influencia internacional. China, por su parte, procura consolidar el poder económico, tecnológico y militar que acumuló para reducir la brecha con Washington

El objetivo compartido de preservar cierta estabilidad responde, según analistas, a motivos profundamente competitivos. Ambos países mantienen sanciones, listas negras y límites al intercambio de productos de alta tecnología

La inteligencia artificial, nuevo frente de disputa

La carrera por la inteligencia artificial se convirtió en uno de los principales campos de batalla entre Washington y Beijing. Ninguno de los dos gobiernos muestra interés en desacelerar sus esfuerzos, pese a las advertencias sobre los riesgos de una tecnología fuera de control

Trump ha insistido en que quien domine la IA tendrá una ventaja decisiva. También afirmó que Estados Unidos está por delante de China y que no pretende frenar una tecnología que, según dijo, podría superar en impacto a la Revolución Industrial o a internet

China tampoco quiere quedar rezagada. Chen Yixin, jefe del Ministerio de Seguridad del Estado, advirtió que una ventaja de fuerzas extranjeras y hostiles en inteligencia artificial podría representar una amenaza directa para el gobierno del Partido Comunista

Estados Unidos limita la exportación a China de los chips de IA más avanzados y acusa a desarrolladores chinos de utilizar modelos estadounidenses para extraer sus capacidades a gran escala

Beijing sostiene que esa práctica, conocida como destilación, también es utilizada por compañías estadounidenses. Además, cuestiona los intentos de Washington de conservar un monopolio sobre la industria y de formar alianzas que excluyan a China

En ese contexto, ambos países evalúan una cooperación limitada. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, informó que Washington propuso establecer un mecanismo de notificación para incidentes de IA que pudieran afectar la seguridad nacional

Sanciones selectivas y competencia tecnológica

Aunque Estados Unidos y China evitaron nuevas medidas generales que pudieran romper la tregua comercial, ambos continúan sancionando empresas y restringiendo productos específicos

Washington apuntó recientemente contra equipos chinos de telecomunicaciones y vigilancia, compañías acusadas de utilizar trabajo forzado en Xinjiang, y fabricantes de robots y drones avanzados

El Pentágono también prohibió que Alibaba, BYD, Baidu y otras grandes empresas chinas reciban contratos de defensa estadounidenses

Beijing respondió con controles de exportación sobre drones y tecnologías relacionadas. Además, incluyó en listas negras a seis empresas estadounidenses por su respaldo a medidas vinculadas con Xinjiang

Irán, Taiwán y el futuro de los aranceles

Los aranceles siguen siendo otro punto de tensión. Después de que la Corte Suprema anuló este año gravámenes impuestos por Trump a socios comerciales, la Casa Blanca buscó aplicarlos por otras vías

En julio, Estados Unidos estableció un arancel del 12,5% sobre las importaciones de 60 socios comerciales, incluida China, bajo el argumento de que no hacían lo suficiente para impedir el ingreso de bienes producidos con trabajo forzado

Washington también planea imponer a China un arancel adicional del 7,5%, al acusarla de fabricar más bienes de los que puede consumir razonablemente

Los analistas consideran que los niveles actuales todavía resultan tolerables para ambas partes, aunque un aumento significativo podría reavivar el conflicto comercial

Irán también genera desacuerdos. El gobierno de Trump intenta aislar a Teherán de sus socios económicos, mientras que Beijing defiende su derecho a mantener relaciones comerciales con el país

China es el principal comprador de petróleo iraní y su mayor socio comercial. Además, desarrolla mecanismos de pago que operan fuera del sistema financiero encabezado por Estados Unidos, lo que reduce la capacidad de presión de Washington

Taiwán permanece como uno de los asuntos más delicados. Beijing considera que la isla autogobernada forma parte de su territorio, mientras que Estados Unidos tiene la obligación legal de proporcionarle equipos y tecnología suficientes para su defensa

Trump suspendió un importante paquete de armas para Taiwán después de su viaje a Beijing en mayo. Analistas prevén que Xi intentará convencerlo de retrasar aún más esas ventas, con el objetivo de generar dudas sobre el compromiso estadounidense con la isla