Turquía presentó un plan para transformar su matriz energética antes de recibir la cumbre climática COP31 en Antalya. El proyecto busca reducir el uso de carbón y otros combustibles fósiles, aunque reconoce que la transición será gradual

El carbón representó el 33% de la generación eléctrica del país el año pasado y continúa siendo su principal fuente de energía. La energía solar y la eólica aportaron casi el 23%

Una transformación con metas para 2040

El ministro de Energía, Alparslan Bayraktar, afirmó que Turquía apunta a reducir sus emisiones un 40% para 2040 y alcanzar emisiones netas cero en 2053. El plan establece que la electrificación llegue al 36% en 2040

La generación solar y eólica debería multiplicarse por más de cuatro en los próximos 13 años. En el transporte, el número de autos eléctricos pasaría de unos 500.000 a 20 millones durante el mismo período

Una inversión de 500.000 millones de dólares

La transformación requeriría una inversión de 500.000 millones de dólares en los próximos 13 años. Unos 210.000 millones provendrían de empresas del sector público turco y el resto dependería, en gran medida, de capital extranjero

El Gobierno también plantea una transición que proteja a las comunidades vinculadas con las minas y las centrales eléctricas. La minería de carbón proporciona empleo a entre 30.000 y 40.000 personas, por lo que el reemplazo de esas actividades exigiría capacitación y nuevas oportunidades laborales

El gas y la energía nuclear seguirán presentes

Aunque busca reducir su dependencia del carbón, Turquía continuará utilizando otros combustibles fósiles, especialmente gas natural. La producción de los yacimientos del mar Negro se duplicaría hasta alcanzar 7.500 millones de metros cúbicos anuales en los próximos años

La energía nuclear es otro componente del plan. La central de Akkuyu, en la costa mediterránea, se acerca a su puesta en funcionamiento y también existe un proyecto para construir otra planta junto al mar Negro

El Gobierno considera que estas medidas contribuirán a alcanzar la independencia energética en 2040. Sin embargo, las dificultades del mercado energético y las sanciones relacionadas con las guerras en Ucrania e Irán complican los esfuerzos para avanzar hacia la neutralidad de carbono

Las políticas climáticas actuales de Turquía fueron calificadas como insuficientes frente al objetivo internacional de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados Celsius respecto de los niveles de comienzos del siglo XIX

De cara a la COP31, Bayraktar pidió adoptar políticas realistas y capaces de responder a las dificultades para alcanzar la neutralidad de carbono