Matías Armani, trabajador argentino de la construcción con veinte años de experiencia, cuestionó las expectativas de quienes consideran emigrar a España para mejorar su situación económica

Desde la Costa del Sol, explicó que los ingresos del sector no siempre alcanzan para cubrir los gastos básicos ni permiten generar ahorros. Según sus cálculos, un trabajador puede cobrar entre 1500 y 1800 euros mensuales

El alquiler de una vivienda representa entre 800 y 1200 euros. A ese gasto se suman entre 400 y 500 euros destinados a alimentos y unos 200 euros en servicios e impuestos. Con ese esquema, el dinero disponible al final del mes puede ser mínimo o incluso inexistente

Más trabajo, pero salarios estancados

Armani también señaló una contradicción en el mercado laboral de la construcción: existe una demanda elevada de trabajadores, visible en la actividad edilicia y en la cantidad de grúas de la Costa del Sol, pero los salarios no acompañan ese nivel de necesidad

A su entender, esta diferencia entre la demanda de mano de obra y la remuneración dificulta que los trabajadores alcancen estabilidad, sostengan proyectos a largo plazo o mejoren significativamente su calidad de vida

El escaso recambio generacional

El trabajador vinculó esta situación con otro problema del sector: la falta de jóvenes interesados en aprender oficios como albañilería, fontanería y electricidad. Un dato mencionado en el análisis indica que solo el 10% de los trabajadores de la construcción tiene menos de 30 años

Armani considera que el desinterés no se explica únicamente por los ingresos. También atribuye parte del fenómeno a la pérdida de prestigio de los oficios y al rechazo creciente hacia las tareas físicamente exigentes

Con ese panorama, su recomendación para los argentinos que evalúan trasladarse a España por la situación económica del país es analizar cuidadosamente la relación entre salario y costo de vida antes de tomar una decisión