María Alonso llevaba una vida activa. Corría 10 kilómetros al menos tres veces por semana, elegía la bicicleta para muchos de sus desplazamientos y dirigía desde hacía 15 años una empresa dedicada al desarrollo web. Estaba casada, tenía dos hijos y se mantenía en constante movimiento, tanto por exigencias laborales como por curiosidad personal

El 21 de enero de 2023, cerca de las 18.30, regresaba a su casa después de buscar unos zapatos para un cumpleaños. Circulaba por la calle 3 de Febrero, en dirección a Virrey Loreto, cuando se desmayó y perdió el control de la bicicleta. Cayó violentamente sobre el asfalto

Una pareja que caminaba por la zona acudió a ayudarla. María abrió los ojos durante unos instantes y pidió que la llevaran a su casa, pero enseguida volvió a perder el conocimiento. El impacto le había provocado un traumatismo encéfalo craneano severo

Una operación urgente y 33 días de inconsciencia

Luego de ser trasladada a un sanatorio, los médicos debieron intervenirla de urgencia. La cirugía duró aproximadamente tres horas y tuvo un resultado favorable, aunque María permaneció internada durante 33 días

Los primeros 25 días estuvo en un coma inducido por medicación. Después continuó en coma espontáneo, sostenida por la respuesta de su propio organismo. De ese período conserva recuerdos fragmentarios: imágenes aisladas, rostros confusos y la sensación de haber pensado en su madre, quien había muerto tras permanecer también en coma

Al cumplirse poco más de un mes del accidente, fue trasladada a la Clínica ALCLA, en Núñez, especializada en neurorrehabilitación. Llegó todavía dormida y pasó las primeras 24 horas en un área de cuidados intensivos, mientras se realizaban los estudios necesarios

El regreso gradual a la conciencia

Dos días después, durante su jornada 35 de internación, María volvió a conectarse con el entorno. Una médica le hizo preguntas sobre el tiempo y el espacio, aunque todavía no podía responderlas. También le explicó que tenía secuelas motrices en el lado izquierdo y que comenzaría un largo proceso de rehabilitación cerebral

En ese momento volvió a ver a su esposo y a sus hijos. El reencuentro familiar se convirtió en uno de los primeros recuerdos claros de su nueva etapa

El tratamiento incluyó la atención de neurólogos, fisiatras, terapeutas ocupacionales, kinesiólogos y enfermeros. El trabajo diario estuvo orientado a recuperar el movimiento del brazo izquierdo, reducir el dolor, mejorar la coordinación y volver a realizar actividades básicas como vestirse, comer, caminar y subir escaleras

Una casa adaptada para empezar de nuevo

Regresar a su hogar fue un momento decisivo. Para María, volver a su baño, recuperar sus objetos cotidianos y reencontrarse con su espacio significó recuperar una parte de su identidad

La vivienda tuvo que ser modificada con barandas en la escalera y agarraderas en el baño. El objetivo era reducir los riesgos de caídas, que todavía representaban una amenaza seria durante la recuperación

Uno de los mayores desafíos fue aceptar las discapacidades y asumir que el proceso sería más largo de lo que esperaba. Incluso después del alta, necesitaba ayuda para organizar los horarios, tomar la medicación, comer y controlar sus movimientos

Entre sus primeros avances destaca haber recuperado la conciencia de su entorno y comenzar a ganar independencia. En ese recorrido, el acompañamiento de su familia fue fundamental para sostenerla y ayudarla a reconectarse con la persona que era antes del accidente

Del registro personal a un libro

La escritura siempre había sido una forma de expresión para María. Durante la internación, su esposo enviaba mensajes diarios a familiares y amigos para informar sobre su evolución y mantener activa la red de apoyo

Meses después del alta, cuando ella se encontraba más fuerte, él organizó una celebración sorpresa. Allí le entregó en formato impreso los textos que había escrito durante ese período. Así nació Vuelta al mundo en 165 días, un libro inspirado en el recorrido interior de su recuperación

La obra fue presentada durante aquella reunión familiar, donde María obsequió ejemplares a los invitados como gesto de agradecimiento por el acompañamiento recibido

Rehabilitación y nuevas historias

María continúa con su rehabilitación ambulatoria en INECO. Asiste dos veces por semana a sesiones de kinesiología, terapia ocupacional y neuropsicología

La experiencia también modificó su manera de observar la vida. Se define como una cazadora de historias y emociones, interesada en rescatar aquello que suele pasar inadvertido y en destacar la importancia de la memoria, la estimulación cognitiva y el equilibrio

Con esa mirada creó REHABITAR, historias que laten, un proyecto destinado a compartir experiencias vinculadas con la rehabilitación. Para María, recuperarse implica avanzar de manera gradual y aceptar que se trata de una tarea colectiva, sostenida por profesionales, familiares y pacientes

Su mayor deseo, asegura, ya se cumplió: estar viva, sana, despierta y poder contar lo ocurrido