La primera novela de Valeria Tentoni, La vida privada (Seix Barral, $ 28.900), parte de una obsesión literaria y la lleva hacia un territorio movedizo: una joven deja todo para acercarse a Virginia Mountweazel, escritora, fotógrafa y piloto que vive aislada en una isla propia. Lo que empieza como una búsqueda de contacto directo con una autora admirada termina desviándose hacia una experiencia más inquietante, donde la protagonista deberá aproximarse a aquello mismo que persigue
Tentoni, nacida en Bahía Blanca en 1985, llega a esta novela después de haber publicado poemarios, libros de cuentos y el ensayo El color favorito. En 2022 obtuvo el primer premio del Concurso Latinoamericano de Cuento Marta Brunet, de la Universidad de Chile
Sobre su debut novelístico, la escritora sostiene que no pensó de antemano en un género cerrado: ve en el libro una mezcla de aventura, relato psicológico, iniciación, thriller y diario, trabajada como una serie de variaciones sobre formas clásicas
Una novela sobre quien escribe y quien lee
Una de las preguntas que atraviesa el libro es quién ejerce más poder dentro de una obra: quien la escribe o quien la lee. Tentoni explica que le interesaba discutir la idea de que el texto pertenece por completo a su autora y explorar cuánto incide la mirada de la lectora en esa relación íntima que se produce frente a una página
En esa zona de tensión también aparece la propia experiencia de la autora. Dice que, como lectora, suele sentir más fascinación por los libros que por quienes los firman
Parte de esa distancia la atribuye a su trabajo como periodista cultural, que la mantiene en contacto permanente con escritoras y escritores. También recuerda una escena de su adolescencia, cuando admiraba a Fernando Peña y su padre le advirtió, tras un gesto de obediencia casi automática, que no había que idolatrar a nadie sin pensar
Escribir la primera novela, corregirla y sostenerla
La escritura del primer borrador fue rápida, cuenta, y ocurrió durante la pandemia, en apenas tres meses. Pero la parte verdaderamente difícil llegó después: reescribir, corregir y sostener el proyecto durante años de dudas, hasta terminar una novela que en un momento creyó descartada
El paisaje ocupa un lugar central en la obra. La historia nació, dice, con una isla como punto de partida. Desde allí fueron apareciendo personajes, animales, humedad, vegetación y una atmósfera que terminó por funcionar como un personaje más, con sus pájaros, sus árboles ocultos y su propio pulso
El oficio, la exposición y el presente del libro
Tentoni también se detiene en el presente de la literatura argentina. Sostiene que el panorama creativo está en muy buen nivel, con editoriales activas, talleres, festivales, librerías y espacios de formación, pero advierte que ese ecosistema atraviesa un momento de riesgo por la crisis económica, la caída de ventas y la amenaza sobre la ley del libro
En su visión, hoy a quienes escriben libros se les exige mucho más que libros, algo que no siempre resulta favorable para la concentración necesaria para escribir. Aun así, insiste en que hay múltiples maneras de ser escritora y que cada una debe encontrar su forma
Mientras continúa con ensayos sueltos y poemas, la autora sigue todavía cerca de su primera novela, en plena etapa de presentaciones. El 19 de septiembre, a las 19, la leerá en la Casa Nacional del Bicentenario, en Buenos Aires, junto con la música Noelia Recalde, dentro del ciclo Antes que Anochezca
También será parte de la próxima edición de Filba Internacional. Entre tanto, ya piensa en otro proyecto largo: admite que escribir novelas le dejó ganas de volver a empezar