Con tambor, mandil colorido y zapatos en forma de lápices, Vanessa Mispireta, conocida en redes como ‘Canta Maestra’, ha llevado sus canciones educativas a aulas y hogares de distintos países. Su trabajo, centrado en enseñar saludos, números, días de la semana y otros contenidos a través de música original, le valió una nominación a un premio internacional de educación
La docente peruana fue seleccionada en la categoría de Mejor Contenido de Latinoamérica de los Edu Awards, cuya ceremonia se realizará en noviembre en Ciudad de México. Es la única representante del Perú en esa terna
Una vocación que nació en familia
Mispireta recuerda que su interés por enseñar apareció desde niña. Jugaba a ser profesora con sus primas y también con sus muñecos, usando una pizarra acrílica improvisada
En ese camino, una figura fue decisiva: su tía Janet Cabrera, maestra de inicial, cantante e instrumentista. La docente la veía preparar materiales, llevar guitarra al aula y cantar mientras enseñaba. Ese ejemplo marcó su manera de trabajar
“Ella fue mi profesora cuando yo tenía cuatro y cinco años”, resume la educadora, que también dice haber encontrado inspiración en otras figuras de la pedagogía y la música infantil
El aula como laboratorio creativo
Para Mispireta, mantenerse cerca de los niños es clave para crear contenido útil. Por eso nunca dejó la enseñanza presencial del todo
Afirma que el aula le permite comprobar qué funciona y qué no, además de recibir ideas de los propios estudiantes. Incluso cuenta que una de sus canciones cambió gracias a una ocurrencia de un grupo de niños de cuatro años, que propuso una versión nueva de la letra
Su proyecto nació en redes sociales cuando esas plataformas todavía tenían poco uso educativo. Empezó con videos sencillos, grabados con su tambor, y luego vio que uno de ellos alcanzó 20 mil reproducciones. Desde entonces, siguió compartiendo sus canciones de forma orgánica y en paralelo a su trabajo docente
Moderación frente a las pantallas
La profesora defiende el uso de recursos digitales en clase, pero con límites claros. Sostiene que la sobreexposición a pantallas no es recomendable, especialmente en menores de dos años, y que el criterio del docente es fundamental
En su visión, una pantalla no reemplaza la interacción humana. El valor está en combinar música, juego, movimiento y apoyos audiovisuales sin que la tecnología desplace la participación activa del maestro y los alumnos
Durante la pandemia, su canal también fue incorporado a un programa estatal de educación a distancia. Cedió los derechos de sus canciones por dos años consecutivos para que otros docentes y niños pudieran usarlas
Ritmo propio y proyección internacional
Además de maestra, Mispireta estudió producción musical. Su proceso creativo suele empezar con una melodía o ritmo que se le ocurre mientras hace otras actividades. Después lo registra en notas de voz y más tarde lo convierte en canción
Dice que prefiere mantener un sello personal y que no usa inteligencia artificial para componer. A su juicio, la creación humana aporta matices que una herramienta automática no puede replicar
Sus canciones han cruzado fronteras. En ellas incorpora festejo, huayno y otros ritmos peruanos, algo que ha generado conexión en países como México. También firmó un convenio en Polonia para que sus temas sean usados en libros de español para niños
El respaldo de la familia
La historia de ‘Canta Maestra’ también está marcada por su entorno familiar. Mispireta fue madre a los 19 años y cuenta que sus padres la ayudaron a sostener su trabajo mientras desarrollaba su carrera docente y musical
Hoy, dice, su madre sigue siendo su principal admiradora y su hijo, que ya tiene 23 años, forma parte de ese respaldo constante que la impulsa a seguir creando