En 2020, Laura Blanco Luna abrió la puerta de su casa y encontró a su hijo, con una mochila al hombro. Habían pasado seis años desde la última vez que convivieron. El niño tenía 11 años cuando quedó al cuidado de su padre y, aunque vivían a seis cuadras de distancia, la relación cotidiana se interrumpió
Laura cuenta que durante ese período apenas pudo verlo de lejos, en partidos de básquet o en la escuela. Cuando finalmente regresó, sintió que ya no conocía al hijo que recordaba. Define esa experiencia como violencia vicaria
La expresión fue acuñada en 2012 por la psicóloga clínica y perito judicial argentina Sonia Vaccaro. El concepto describe una forma de violencia de género en la que una persona significativa para una mujer, generalmente sus hijos, es utilizada para prolongar el daño después de la separación
Puede incluir amenazas, control, manipulación, alejamiento y violencia psicológica, económica o judicial. En su expresión extrema, puede terminar en un asesinato. Sin embargo, no toda disputa por la crianza, el cuidado o el régimen de comunicación constituye violencia vicaria: para identificarla es necesario analizar los antecedentes, el contexto y el posible uso de un niño para perjudicar a otra persona
Dos historias atravesadas por la separación
Blanco Luna logró recuperar la convivencia con su hijo. Carola Rodríguez todavía espera volver a vivir con sus mellizas
En julio de 2023, Rodríguez fue a buscar a las niñas, que entonces tenían 9 años, para las vacaciones de invierno. Nadie respondió en la vivienda y, según afirma, durante 12 días no supo dónde estaban. Más tarde conoció la existencia de una causa en la que el padre solicitaba el cuidado personal unilateral
Rodríguez recuerda una amenaza previa: “Te las voy a sacar”. Desde entonces, atravesó distintos intentos de revinculación, pero no recuperó la convivencia con sus hijas. Integra la red Somos Muralla, una de las organizaciones que impulsa el reconocimiento legal de esta problemática
Esas agrupaciones aseguran haber identificado 169 niños asesinados por sus padres entre 2008 y 2026 en casos que consideran relacionados con violencia vicaria. El número no forma parte de una estadística oficial. Por eso reclaman la creación de un registro estatal que permita conocer la dimensión real del fenómeno
“Nosotros contamos 170, pero a lo mejor son 500, o a lo mejor son 1000. ¿Cómo lo podemos saber?”, planteó Blanco Luna
Dos proyectos y una discusión jurídica
El reclamo llegó a la Cámara de Diputados. El 27 de mayo de 2026 ingresó el proyecto 2454-D-2026, encabezado por Esteban Paulón, de Provincias Unidas. La iniciativa propone crear un Régimen Integral de Prevención, Protección y Reparación frente a la Violencia Vicaria
El texto fue girado a las comisiones de Mujeres y Diversidad; Familias, Niñez y Juventudes; Justicia; y Presupuesto y Hacienda
Existe además otra propuesta, presentada el 8 de mayo y firmada, entre otros legisladores, por Gabriela Estévez, de Unión por la Patria, y Paulón. El proyecto plantea modificar el artículo 80 del Código Penal para incorporar la violencia vicaria por razones de género
El encuadre genera debate. Javier Montenegro, abogado e integrante de la Mesa Nacional en Defensa del Niño, la Familia y la Verdad en Argentina, cuestionó que la figura sea incorporada exclusivamente dentro de la violencia de género
Su planteo no niega que puedan existir manipulación, daño o utilización de los hijos. La discusión, sostiene, está en la forma en que esas conductas deberían ser definidas por el derecho. Según Montenegro, una categoría basada únicamente en un agresor varón y una víctima mujer podría dejar fuera situaciones similares ejercidas por una mujer u otro integrante de la familia
Desde esa perspectiva, propone un régimen de violencia intrafamiliar neutral respecto del género, con el foco puesto en la conducta y en el interés superior del niño
La abogada Silvina Andrea Bentivegna, especialista en Derecho de Familia, violencia familiar y abuso sexual, señaló otro riesgo: que situaciones con antecedentes de violencia sean consideradas simplemente conflictos parentales
Para diferenciarlas, explicó, es necesario reconstruir el contexto. En un conflicto parental no necesariamente existe el uso del hijo para dañar a la madre ni una asimetría de poder propia de la violencia de género
Bentivegna también remarcó el derecho de niños y adolescentes a ser escuchados cuando se deciden cuestiones relacionadas con su cuidado y comunicación. La falta de una tipificación específica, agregó, no impide aplicar herramientas jurídicas que ya están vigentes
El debate, entonces, tiene dos niveles: determinar si estas situaciones necesitan una denominación jurídica propia y definir cuál debería ser el alcance de esa figura
El antecedente español y la responsabilidad estatal
España reconoció la violencia vicaria dentro de la violencia de género, aunque persisten discusiones sobre la forma de incorporar el concepto a las normas y sobre su aplicación concreta
Uno de los antecedentes ocurrió en 2003, antes de que Vaccaro utilizara esa expresión. Andrea, de 7 años, fue asesinada por su padre durante un régimen de visitas no supervisado, después de reiteradas denuncias de su madre, Ángela González Carreño
En 2014, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de Naciones Unidas responsabilizó a España por no haber protegido a la madre y a su hija. Cuatro años después, el Tribunal Supremo reconoció la responsabilidad patrimonial del Estado
Cuando la violencia termina en un asesinato
Nahuel Godoy tenía 12 años, era autista no verbal y su madre, Mónica Rodas, lo recuerda como un niño afectuoso. Cuatro años antes del asesinato, ella había denunciado al padre por una agresión y obtenido una restricción perimetral
Una semana antes del crimen, Rodas llamó al 144 e intentó denunciar que el hombre la seguía. Sostiene que en la comisaría no le tomaron la denuncia porque no presentaba golpes. Días después, Nahuel fue asesinado y su padre quedó detenido
Natalia Ciak conoció el concepto de violencia vicaria tras el asesinato de su hijo Enzo Joaquín Ruffo, de 8 años. El 5 de agosto, salió de su casa de Lomas de Zamora para trabajar. El niño debía ir al colegio con su padre, Alejandro Javier Ruffo, pero nunca llegó
Cuando Ciak regresó, encontró al niño muerto y al hombre agonizante. Tiempo antes, Joaquín había escrito “Casa=Miedo” y le había dicho: “Mamá, yo no sé sobrevivir sin vos”
Su madre lo recuerda como un chico “simple” y “auténtico”, muy querido por sus amigos. El caso quedó ligado al reclamo de las madres que impulsan la llamada Ley Joaquín
Prevención, escucha y estadísticas
Las organizaciones que promueven la iniciativa ponen el acento en la prevención. Entre sus propuestas figuran reconstruir los antecedentes antes de resolver cuidados y regímenes de comunicación, escuchar a los niños, realizar evaluaciones interdisciplinarias, capacitar a quienes intervienen y producir estadísticas oficiales
En San Luis, un fallo consideró que un progenitor había utilizado a su hijo para ejercer violencia psicológica sobre la madre y sobre el propio niño
“Lo que no se nombra no existe. Bueno, vamos a nombrarlo, porque esto es real. Y no un caso”, afirmó Rodríguez, que todavía espera volver a convivir con sus mellizas