Andre Agassi y Steffi Graf forman uno de los matrimonios más emblemáticos del deporte. Ambos fueron números uno del mundo, medallistas olímpicos y, en conjunto, conquistaron treinta títulos de Grand Slam
Se casaron el 22 de octubre de 2001, en una ceremonia íntima realizada en el jardín de su casa. Sólo estuvieron presentes el sacerdote y las madres de los novios. Desde entonces, construyeron una vida familiar junto a sus hijos, Jaden y Jazen, en Las Vegas
Un amor que comenzó desde lejos
Agassi se sintió atraído por Graf desde 1992, incluso antes de conocerla personalmente. La había visto en una entrevista televisiva y quedó fascinado. Su primer intento de acercamiento ocurrió durante Roland Garros, cuando dejó un mensaje en la habitación del hotel de la alemana. Nunca recibió respuesta
Meses después, ambos ganaron Wimbledon en sus respectivas categorías. Durante la gala de campeones, Agassi consiguió ser presentado formalmente ante Graf y le manifestó su deseo de conversar con ella. La respuesta fue evasiva. Más tarde imaginó que podría acercarse en la pista de baile, pero la celebración no incluyó ese momento
De aquella noche sólo quedó una fotografía de los dos: él, vestido con un smoking comprado especialmente para la ocasión, y ella, con un vestido blanco de seda
Los romances antes del reencuentro
Durante los años siguientes, Agassi protagonizó romances muy comentados. Primero estuvo vinculado con Barbra Streisand y luego inició una relación con Brooke Shields, con quien se casó en California el 19 de abril de 1997
Shields lo ayudó a recuperar la confianza en sí mismo. En esa etapa, Agassi dejó de usar el postizo rubio con el que ocultaba su pérdida de cabello y se mostró públicamente con la cabeza rapada. La actriz le hizo saber que su atractivo no dependía de su pelo
Antes de la boda, Shields tenía en su heladera una fotografía de Graf, a quien admiraba por su físico y consideraba un modelo de mujer. No sabía que la tenista también era el amor platónico de su futuro esposo
Graf, por su parte, había mantenido durante siete años una relación con el piloto alemán Michael Bartels, uno de sus romances más estables
El ramo de rosas que cambió la historia
Tras su divorcio de Shields, Agassi volvió a buscar a Graf. Después de coincidir con ella en unos entrenamientos en Miami, le envió un gran ramo de rosas acompañado por una nota en la que le proponía comer, tomar un café o simplemente dar un paseo para conocerse mejor
La primera cita llegó después de que el divorcio quedara formalizado. En ese encuentro, Agassi le habló de sus problemas con las drogas, un consumo que había comenzado durante su adolescencia. Graf escuchó su confesión sin juzgarlo y se preocupó por la vida que había llevado
También compartieron una inesperada coincidencia: Agassi le confesó que detestaba el tenis, y Graf respondió con humor que ella tampoco entendía quién podía disfrutarlo
Tres meses después, Graf anunció su retiro del tenis profesional. La relación sorprendió al mundo deportivo por el contraste entre sus personalidades, pero ellos decidieron avanzar juntos
Se casaron enamorados, descalzos y vestidos con jeans. Como alianzas utilizaron dos tiras de rafia elaboradas por la propia Graf. Días más tarde nació su primer hijo