Las primeras experiencias comerciales de Gastón y Fermín Laborde ocurrieron durante la crisis de 2001, cuando todavía eran adolescentes. En Trenque Lauquen, recorrían la ciudad en bicicleta para vender leche del tambo familiar en botellas de Coca-Cola
Años después, ambos se trasladaron a Buenos Aires para estudiar Agronomía. Allí detectaron una dificultad que compartían con otros estudiantes del interior: conseguir las alpargatas que utilizaban habitualmente en su ciudad de origen
Fermín compró 30 pares a un mayorista y comenzó a venderlos en la facultad. La respuesta fue inmediata. La experiencia derivó, en 2014, en la creación de QA, una marca que llegó a contar con 23 franquicias y seis locales propios
En paralelo, Fermín fue socio gerente de Elepants entre 2013 y 2018. La crisis que afectó al sector durante esos años golpeó a ambos proyectos, pero también dejó una enseñanza: la venta online podía ser una alternativa más conveniente que el crecimiento basado exclusivamente en locales y franquicias
Una idea vinculada con el reciclaje
El interés de los hermanos por transformar residuos en productos tenía un antecedente en su infancia. Durante la década de 1990 habían visto en Trenque Lauquen una máquina que fabricaba postes con plástico reciclado separado por los vecinos
En 2019 decidieron comprar y relanzar una marca que unos amigos habían intentado desarrollar durante varios años. Rediseñaron los productos, modificaron el enfoque comercial y aplicaron la experiencia adquirida con QA: toda la venta se realizaría por internet
Así nació la nueva etapa de Wood Idea, una empresa dedicada a fabricar muebles que imitan la apariencia de la madera rústica, pero están hechos con plástico reciclado
El catálogo incluye bancos, reposeras, maceteros, huerteros, composteras y conjuntos para exteriores. Las piezas están diseñadas para resistir la lluvia, el sol y la humedad, sin necesidad de ser pintadas ni recibir tratamientos periódicos
“Invertís una vez y lo disfrutás por años”, sostiene Gastón Laborde. Según explica, el proyecto busca resolver dos problemas al mismo tiempo: evitar que el plástico termine descartado y ofrecer muebles de exterior que no requieran mantenimiento
La pandemia y el salto de la demanda
El emprendimiento comenzó a expandirse en 2019, con una nueva red de proveedores y la búsqueda de sus primeros clientes. Sin embargo, pocos meses después llegó la pandemia y las ventas se paralizaron
Durante ese período, los hermanos aprovecharon para rediseñar productos y revisar la eficiencia del negocio. Luego, el crecimiento de las huertas domésticas impulsó la demanda de macetas, huerteros y composteras
La recuperación permitió que la empresa llegara al verano de 2020 con las reposeras como principal producto. La demanda superó la capacidad de producción y los plazos de entrega llegaron a extenderse más de 40 días
El crecimiento también dejó otra lección: vender más no alcanza si la operación no puede acompañar. Para ampliar la capacidad, Wood Idea sumó un segundo taller en Trenque Lauquen al que ya tenía en Buenos Aires
Una década de producción sustentable
Actualmente, Wood Idea cuenta con 15 empleados de tiempo completo, dos talleres productivos y más de 5000 clientes. Desde su relanzamiento vendió más de 15.000 productos, recibió más de 300 reseñas en Google y concretó operaciones en las 24 provincias
La empresa también transformó más de 500 toneladas de plástico reciclado en productos y obtuvo la certificación como Empresa B. Entre sus ejemplos de durabilidad, los hermanos mencionan cestos fabricados en 2016 que todavía continúan en uso
Durante 2026, la compañía proyecta superar los 4000 productos vendidos y alcanzar una facturación cercana a los 2000 millones de pesos
Parte de la familia también participa del proyecto. Ernestina está al frente de la administración y las finanzas, María coordina la logística y José María, suegro de uno de los hermanos, dirige el taller de Buenos Aires
Con diez años de trayectoria, presencia en todo el país y una producción basada en el reciclaje, los hermanos Laborde continúan apostando a la misma fórmula que marcó sus primeros emprendimientos: probar, aprender y volver a intentarlo