En la avenida Melián, en Belgrano R, una casa parece formar parte del paisaje de grandes residencias y edificios diplomáticos. Sin embargo, una placa de bronce introduce una rareza: anuncia la existencia del “Principado de Escandinavia”
Escandinavia no es un país, sino una región europea integrada tradicionalmente por Dinamarca, Noruega y Suecia. Tampoco existe un Estado reconocido oficialmente con ese nombre
La fachada suma otros mensajes insólitos. Un cartel luminoso simula advertir sobre el registro de datos biométricos y el acceso al celular mediante Bluetooth. Otro invita, con humor escatológico, a arrojar allí las cenizas de un perro. En el buzón, una frase pide dejar “solo cartas de amor”
El hombre detrás del principado
El responsable de esta puesta en escena es Pablo Bañares, médico esteticista y emprendedor vinculado con la moda, los perfumes y el café. Él se presenta como la figura diplomática de Escandinavia en la Argentina
Su proyecto no busca obtener reconocimiento oficial. Es una intervención humorística y teatral pensada para sorprender a los vecinos y alegrar a quienes pasan frente a la propiedad. También cumple una función práctica: los carteles de embajada, consulado o principado desalientan a los desconocidos que tocan el timbre
“Pasé de embajador a cónsul y de cónsul a príncipe”, resume Bañares. Su recorrido comenzó en 1995, cuando compró una vivienda en la calle Mendoza y la bautizó como la “Embajada de Transilvania”
La Embajada de Transilvania
La primera casa tenía una reja negra, una garita de seguridad, una bandera de la Unión Europea y carteles en alemán que simulaban marcar una frontera estatal. Durante los años que vivió allí, Bañares sumó reformas, entre ellas un segundo piso y una cúpula instalada con una grúa
La elección de Transilvania estuvo relacionada con su interés por la historia de Drácula. Viajó a esa región del centro de Rumania, recorrió los montes Cárpatos y conoció el castillo de Bran, asociado con el personaje histórico Vlad III el Empalador y con la novela de Bram Stoker
“Aproveché que Transilvania no es un país, entonces puedo ponerle el nombre de embajada. Es un gris legal”, explicó sobre aquella denominación
Un consulado dedicado al ciberespacio
Después de divorciarse, dejó la antigua embajada a su exmujer y a su hijo. En 2020 se mudó a otra propiedad de Belgrano R, sobre la calle Tronador, junto con su pareja, Josefina Sempé
La nueva vivienda se convirtió en el “Consulado del Ciberespacio”. Allí promocionaron, como parte de la broma, supuestos títulos de propiedad de gigabits. Los interesados debían comunicarse entre las 8 y las 8.06 a un número inexistente
La vereda también formaba parte de la puesta en escena. Una rayuela de 17 metros, presentada como la más extensa de Sudamérica, estaba acompañada por un desafío: “No creo que usted pueda finalizar la rayuela”. Según Bañares, niños y adultos intentaban completarla a cualquier hora
La cercanía con un colegio y el ruido permanente lo llevaron a mudarse nuevamente. Así llegó a la casa actual, ubicada sobre Melián
Una vivienda de 400 metros cuadrados
En el interior del “Principado de Escandinavia” desaparece la estética diplomática, pero se mantiene el carácter extravagante. La decoración combina influencias escandinavas y japonesas, en un estilo conocido como Japandí
La casa tiene 400 metros cuadrados cubiertos distribuidos en tres niveles. En el subsuelo hay dos antiguos consultorios convertidos en oficinas y un laboratorio fotográfico transformado en lavadero. La planta baja reúne la cocina y el living. En el último piso hay tres habitaciones y un sauna escandinavo
Bañares renovó los pisos, reemplazó el cerámico marrón por cemento alisado y amplió la terraza. También convirtió la propiedad en un punto de encuentro: allí se realizan asados y ensayos de una banda de rock al menos dos veces por semana
Entre los objetos que colecciona hay tazas con imágenes de bodas de integrantes de la monarquía británica, recuerdos de viajes y una colección de espadas samurái. Además, se prepara para participar en un mundial de artes marciales en Seúl
Una fachada que cambia con las fechas
El dueño asegura que suele tener muchas ideas, aunque algunas quedan limitadas por la logística. Entre sus proyectos pendientes está instalar un trineo con Papá Noel en una esquina del techo
Durante Halloween, planea sumar ataúdes, fantasmas y maniquíes para convertir la fachada en una casa del terror. En Navidad, la decoración incluirá nieve artificial, renos y figuras de Papá Noel
La vivienda ya forma parte de recorridos turísticos por Belgrano R. Incluso recibió consultas de personas interesadas en trabajar allí y pedidos de recomendaciones para viajar
La próxima transformación todavía no tiene fecha definida, pero Bañares anticipa el siguiente paso de su particular carrera: después de la embajada, el consulado y el principado, quiere convertirse en rey