Al terminar la Segunda Guerra Mundial, el mundo buscaba señales de normalidad. En ese contexto, Robert Doisneau recibió el encargo de retratar la vida parisina y, en abril de 1950, tomó una imagen que terminaría por convertirse en una de las más conocidas del siglo: El beso del Ayuntamiento

La escena mostraba a una pareja besándose frente al edificio municipal, mientras los peatones seguían su camino sin prestarles atención. Durante años, la fotografía pasó casi inadvertida. Recién en la década de 1980 empezó a circular masivamente como póster y alcanzó una fama enorme

Una imagen hecha para parecer espontánea

Con el tiempo, Doisneau explicó que la escena había sido preparada. Según contó, vio a una pareja en un café, les pidió posar y luego los fotografió en la calle. El hombre y la mujer eran Françoise Bornet y Jacques Carteaud, dos jóvenes que estudiaban arte dramático

La imagen se transformó en símbolo del amor parisino, pero también abrió un debate sobre el valor documental de la fotografía. Para algunos, era una muestra de fotoperiodismo; para otros, una construcción artística cuidadosamente armada

Reclamos, juicios y una disputa prolongada

El éxito de la foto trajo problemas. Varias parejas aseguraron ser las protagonistas, aunque los reclamos más insistentes fueron los de Jean Louis y Denise Lavergne, que incluso llevaron el caso a la justicia para pedir una parte de los beneficios generados por la imagen

Más tarde, Bornet también reclamó derechos sobre la fotografía. Doisneau sostuvo que la había pagado en su momento, con una suma que incluía una copia de la imagen. Jacques Carteaud corroboró esa versión y afirmó que habían recibido 500 francos por posar

La controversia no se cerró sin más. Bornet subastó en 2005 una copia autografiada por Doisneau y la pieza alcanzó un valor muy superior al esperado

El costo personal para el fotógrafo

La discusión pública y los litigios afectaron profundamente al autor. Doisneau murió en 1994, a los 81 años, y su familia sostuvo después que aquel conflicto le había arruinado los últimos años de vida

Nacido en Gentilly en 1912, huérfano de madre desde niño y formado primero como grabador litográfico, Doisneau se convirtió en uno de los grandes retratistas de París. Trabajó para distintas publicaciones, ganó el premio Niépce en 1956 y dejó más de 450.000 negativos

Su obra buscó siempre capturar escenas humanas, cotidianas y luminosas. Pero ninguna le dio tanta fama ni tantos problemas como aquella pareja besándose frente al Ayuntamiento de París