En 2018, la escritora nicaragüense Gioconda Belli difundió una carta abierta dirigida a Rosario Murillo en la que cuestionó con dureza el clima político y social de Nicaragua
En el texto, la autora denunció la represión estatal, el uso de propaganda oficial y la construcción de un relato público que, según sostuvo, buscaba ocultar la violencia en las calles
Denuncias de violencia y manipulación
Belli describió un escenario marcado por muertes, jóvenes golpeados o desaparecidos, y la presencia de grupos paramilitares que, según su acusación, actuaban bajo protección policial
También señaló que el gobierno falseaba hechos concretos, entre ellos el incendio de una vivienda en el que murió una familia, y cuestionó la versión oficial difundida sobre lo ocurrido
La escritora reprochó además la falta de compasión atribuida a la dirigencia oficial y criticó la postura asumida en el Diálogo Nacional, al que describió como un espacio donde, a su juicio, se sostenía un discurso cínico frente al sufrimiento social
Críticas por la atención médica y la represión a estudiantes
Otro de los puntos centrales fue la denuncia sobre la supuesta negativa de atención médica a manifestantes heridos. Belli citó el caso de un adolescente de 15 años, Alvaro Conrado, cuya muerte relacionó con esa presunta omisión en un hospital
La autora también acusó al gobierno de haber usado tácticas de estigmatización para presentar a los opositores como delincuentes, y comparó esa estrategia con métodos de propaganda totalitaria
En su carta, recordó además la represión contra estudiantes y sostuvo que esa violencia fue uno de los detonantes de la rebelión social
Un cierre con advertencia histórica
Belli cerró su mensaje con una advertencia sobre el juicio de la historia y del pueblo nicaragüense, al afirmar que ni Rosario Murillo ni Daniel Ortega quedarían reivindicados por el tiempo
La carta se convirtió en uno de los textos más duros de la autora contra el poder en Nicaragua y en un testimonio del clima de confrontación política de aquel momento