En Solihull, cerca de Birmingham, Ryan Hulance encontró una forma poco común de ayudar a otros: transformar latas vacías en recursos para causas solidarias. A sus 13 años, lidera junto a su familia We Can CIC, una iniciativa que recoge envases de aluminio, los procesa y convierte su venta en donaciones para bancos de alimentos y entidades comunitarias
De una idea doméstica a una operación semanal
El proyecto nació de una preocupación concreta por ayudar a la comunidad y por el problema de la basura en su ciudad. Durante la huelga de empleados municipales en Birmingham, Ryan empezó a pedir a vecinos y comercios que guardaran sus latas de bebidas. Al principio, la familia almacenaba unos cientos por semana en su casa y llegaba a aplastarlas con el auto para ahorrar espacio en el garaje
Con el apoyo del entorno, la red creció. Comercios locales y particulares comenzaron a entregar material con regularidad, y la familia consiguió una máquina industrial para prensar latas. Eso les permitió trabajar con mayor volumen y dedicar más horas al proyecto, que hoy ocupa tardes después del colegio y fines de semana
Miles de latas, miles de libras para donar
Actualmente, We Can CIC reúne alrededor de 20.000 latas por semana y procesa cerca de una tonelada al mes. La red suma unos 200 proveedores habituales, aunque la familia quiere expandirla todavía más
En los últimos tres años, Ryan recicló aproximadamente 1,5 millones de latas y recaudó cerca de USD 22.500 para causas solidarias. Solo en el último año reunió ocho toneladas y destinó alrededor de USD 7.500 a organizaciones como Anawim, un centro de apoyo para mujeres en Birmingham
La mecánica es simple: las latas se venden a empresas de chatarra y, una vez descontados los gastos, el dinero se reparte entre bancos de alimentos y organizaciones comunitarias. Cada año, además, se entregan alrededor de USD 6.250 en efectivo y alimentos a distintas instituciones
Un proyecto con impacto social y ambiental
Quienes reciben esa ayuda destacan el valor del trabajo de Ryan. Para las entidades que dependen de esas donaciones, el aporte no solo llena despensas: también sostiene rutinas, voluntariados y espacios de acompañamiento para mujeres y familias en situación de vulnerabilidad
La iniciativa también responde a una necesidad ambiental en Birmingham, donde la recolección de residuos se vio afectada. Para Ryan, la experiencia demuestra que una idea pequeña puede crecer si hay constancia, apoyo familiar y compromiso comunitario
Su mensaje para otros jóvenes es claro: ayudar al mismo tiempo a las personas y al medio ambiente puede empezar con algo tan simple como reciclar latas