En el año 859, una expedición vikinga encabezada por Björn Ironside y Hastein cruzó el estrecho de Gibraltar y se internó en el Mediterráneo. Partió con 62 naves y unos 4.000 guerreros, y terminó dejando una huella de saqueos que alcanzó la Península Ibérica, el norte de África, Baleares, el sur de Francia y la costa italiana

Un avance que empezó torcido

La flota zarpó desde el río Loira, en la Francia carolingia, pero el primer objetivo, el Reino de Asturias, frenó su avance. La resistencia de Ordoño I obligó a los nórdicos a cambiar de rumbo

Más al sur, en la costa atlántica del emirato omeya, la guardia costera capturó dos drakkars de vanguardia y encontró en ellos oro, plata y cautivos. Antes, los atacantes ya habían conseguido botín en zonas costeras de la actual Portugal

El siguiente intento fue entrar por el Guadalquivir con la idea de volver a atacar Sevilla, saqueada por los vikingos quince años antes. Pero Muhammad I había reforzado la defensa y una flota andalusí con armas incendiarias dañó varias naves enemigas, lo que obligó a la retirada

La primera victoria clara en territorio peninsular llegó en Algeciras. Allí tomaron la ciudad por sorpresa, la saquearon y prendieron fuego a su mezquita principal

El salto al otro mar

Desde Algeciras, Björn y Hastein ordenaron cruzar al Mediterráneo. Ya del otro lado del estrecho, la flota avanzó hacia el sur y desembarcó en Nakur, cerca de la actual Melilla

Después recorrió la costa de Murcia, arrasó Baleares y siguió rumbo norte por el litoral mediterráneo francés. En la primavera de 860 llegó a Italia, donde se produjo el episodio más repetido de toda la campaña

El relato más conocido cuenta que los vikingos confundieron Luni con Roma y fingieron la muerte de Hastein para entrar en la ciudad. Según esa versión, el caudillo salió de un ataúd, atacó al obispo y abrió las puertas a sus hombres. La mayoría de los historiadores considera ese episodio una leyenda, aunque sí se tienen por ciertos los saqueos de Pisa y Fiesole

Un regreso costoso

En 861, con el botín reunido y la flota debilitada, Björn y Hastein emprendieron el regreso al Loira. El estrecho de Gibraltar volvió a ser decisivo: la corriente superficial que fluye desde el Atlántico hacia el Mediterráneo ralentizó su avance y dio tiempo a una emboscada andalusí

De las 62 naves iniciales, solo 20 lograron salir. Los supervivientes regresaron al Loira en 862 con riquezas, pero eran menos de un tercio de los hombres que habían partido tres años antes

Después, Hastein siguió ligado a nuevas campañas de saqueo en Europa occidental. Björn, por su parte, trató de reclamar el trono de Dinamarca, pero naufragó en Frisia y perdió allí su fortuna y la vida

La expedición quedó registrada en fuentes francas, normandas, árabes, escandinavas e irlandesas, y durante más de un siglo siguió siendo el único ataque vikingo documentado en el corazón del Mediterráneo