Desde 1960, el Museo Nacional de Aeronáutica reúne piezas que permiten recorrer la historia de la aviación argentina, desde los primeros modelos del país hasta las aeronaves que participaron en la Guerra de Malvinas. Hoy funciona en la Base Aérea Militar Morón, en un predio de 14.000 metros cuadrados, con más de 65 aeronaves, vehículos y objetos históricos
Malvinas, en primera persona
Entre las piezas más visitadas aparece el IAI Dagger C-432, señalado por Walter Marcelo Bentancor, responsable del Departamento de Investigaciones Históricas del museo, como el primer avión de combate de la Fuerza Aérea Argentina en atacar a la Task Force británica. El 1 de mayo de 1982 despegó desde San Julián, integrado a la Escuadrilla Torno, bajo el mando del entonces capitán Norberto Dimeglio
Voló con bombas BRP de 250 kilos y munición completa para sus cañones de 30 milímetros. Durante esa misión sorprendió a una formación naval británica compuesta por las fragatas HMS Alacrity y HMS Arrow, y el destructor HMS Glamorgan. La aeronave alcanzó a la Alacrity con sus cañones y las bombas provocaron daños por onda expansiva en la Glamorgan. En el conflicto realizó siete salidas de combate
El Chinook que evacuó heridos
El museo también conserva el Boeing Vertol CH-47 Chinook H-91, uno de los dos helicópteros pesados que la Fuerza Aérea desplegó en las islas. Su tarea incluyó transporte táctico, abastecimiento, rescate, reconocimiento y evacuación sanitaria
El H-91 quedó asociado al primer traslado y evacuación médica en combate real, ocurrido el 1 de mayo de 1982 tras el ataque a la Base Aérea Militar Cóndor por aviones Sea Harrier. Luego del fuego enemigo, el helicóptero fue hacia Puerto Argentino para trasladar heridos
En ese trayecto murieron los suboficiales André Luis Brashich y José Alberto Maldonado. Años después fue declarado Tumba de Guerra
El H-93, su aeronave gemela, se restaura actualmente en el Hangar 4
Los Skyhawk y el golpe a la flota británica
Otro capítulo central está representado por los Douglas A4 B y A4 C Skyhawk. El museo exhibe los matriculados C-207, C-240 y C-322. Aunque eran aviones veteranos y llegaban sin el equipamiento moderno necesario para una guerra de ese tipo, se convirtieron en piezas decisivas del conflicto
Los A4 B del Grupo 5 de Caza, con asiento en la V Brigada Aérea de Villa Reynolds, participaron en los ataques más duros contra la flota británica. Entre los buques alcanzados quedaron la fragata HMS Antelope, el destructor HMS Coventry, el buque de desembarco Sir Galahad y un lanchón de desembarco LCU
También intervinieron junto con Mirage 5 y A4-Q navales en acciones que afectaron a la fragata Ardent, al destructor Glasgow, a la fragata Argonaut y al buque de desembarco Sir Tristam
El A4 C C-322 homenajea además la operación más arriesgada del conflicto, la ofensiva del 30 de mayo de 1982 contra el portaaviones HMS Invincible. En ese ataque murieron los primeros tenientes Vásquez y Castillo, mientras Ureta e Isaac continuaron hasta el blanco guiándose por la estela del Exocet lanzado por uno de los Super Etendard
Entre el 1 de mayo y el 14 de junio, el escuadrón A4 C realizó 87 salidas operativas
Bombardeo nocturno y última salida
El BAC Canberra B-109 forma parte del patrimonio como testimonio de las misiones nocturnas. La Fuerza Aérea había incorporado en 1968 diez ejemplares reacondicionados de la versión Mk 62 y dos de doble comando Mk 64. En tiempos de guerra fueron desplazados a distintas bases del sur y, por carecer de sistemas modernos de defensa, se los empleó sobre todo en bombardeo nocturno y reconocimiento
El B-109, tripulado por los primeros tenientes Roberto Rivollier y Jorge Annino, despegó de Río Gallegos el 13 de junio de 1982 a las 21.35. Lo acompañaba el B-108, con los capitanes Roberto Pastrán y Fernando Casado
Ese segundo avión fue derribado después de lanzar sus bombas; Casado murió y Pastrán sobrevivió tras eyectarse. El B-109 logró regresar a Río Gallegos cinco minutos después de iniciado el 14 de junio, y quedó registrado como la última aeronave de la Fuerza Aérea Argentina en atacar a los británicos
La aeronave de El Principito
La colección también guarda una pieza única: un Latécoère-Late 25 francés, construido en 1925 y pilotado por Antoine de Saint-Exupéry. Es el único ejemplar existente en el mundo que voló el escritor y aviador
Con motor Renault de 450 HP, hélice Rapier de paso fijo, matrícula F-AIEH, velocidad máxima de 192 kilómetros por hora y autonomía de cinco horas, transportó correo y diarios hacia países limítrofes y la Patagonia. Saint-Exupéry lo condujo en 1929 como jefe de tráfico de Aeroposta, la empresa que operaba desde General Pacheco
Hoy es una de las piezas más admiradas del museo y un símbolo para visitantes argentinos y franceses
El Museo Nacional de Aeronáutica abre los viernes de 10 a 15 y los sábados, domingos y feriados de 10 a 17. La entrada general cuesta $4000. Menores de 18 años, jubilados, personas con CUD y veteranos de guerra ingresan gratis. Para acceder a la Base Aérea Militar Morón es obligatorio presentar DNI físico