Locarno acumula más de doce siglos de historia, pero esa larga trayectoria no se vive como un peso, sino como parte natural de su paisaje urbano. En la ciudad suiza del Tesino, donde predomina el italiano y el entorno remite al Mediterráneo, conviven el casco antiguo, el castillo Visconteo y la vida junto al lago Mayor
Sus raíces son diversas. Hubo presencia romana, dominios feudales en la Edad Media y, en 1925, un episodio clave para la diplomacia europea con la firma de los Tratados de Locarno, pensados para reforzar la estabilidad tras la Primera Guerra Mundial
Un recorrido que empieza en altura
La visita puede arrancar en el funicular que sale del centro y sube hasta el santuario de la Madonna del Sasso. El origen del lugar se remonta al siglo XV, cuando la tradición sitúa allí la aparición de la Virgen María al franciscano Bartolomeo da Ivrea. Con el tiempo, aquella pequeña capilla se transformó en un conjunto barroco con frescos, estucos y obras de valor artístico
Desde ese promontorio, la vista sobre el lago y la ciudad es una de las más destacadas de la región. El billete de ida y vuelta cuesta 8 francos suizos, unos 8 euros
El corazón de Locarno, entre plazas, arte y memoria
De regreso al casco antiguo, la Piazza Grande marca el ritmo de la vida local. Con 12.000 metros cuadrados, está entre las plazas más amplias de Suiza. Los jueves acoge un mercado de productos del Tesino y, en verano, se convierte en una gran sala de cine al aire libre
A pocos pasos se alza el castillo Visconteo, que alcanzó su apogeo entre los siglos XIV y XV bajo la familia Visconti. Aunque parte de sus murallas desapareció tras la conquista suiza del siglo XVI, el edificio conserva el Museo Civico e Archeologico, con piezas arqueológicas y una importante colección de vidrios romanos
También merece una parada la iglesia de San Antonio Abad, cuya fachada barroca data de 1664. En el interior destacan los altares de mármol policromo, la capilla de los Difuntos y La Deposición, de Giuseppe Antonio Felice Orelli
Lago, islas y miradores para ampliar la escapada
Después, el paseo puede continuar hacia la orilla. Los parques y jardines del frente lacustre invitan a detenerse antes de embarcar rumbo a Ascona o a las islas Brissago, donde se encuentra el jardín botánico del Tesino
Quienes dispongan de más tiempo pueden tomar el teleférico de Orselina, diseñado por Mario Botta, hasta Cardada. Desde su plataforma panorámica se obtiene una de las perspectivas más singulares del país: el punto más bajo y el más alto de Suiza en una sola mirada, con el lago Mayor al sur y el Dufourspitze al oeste
También son buenas opciones una excursión por los valles de Maggia y Verzasca, con parada en el Ponte dei Salti, en Lavertezzo, o la ruta ferroviaria del Centovalli
La ciudad que cada agosto se convierte en pantalla
En agosto, Locarno cambia de ritmo. La Piazza Grande se llena de butacas, la pantalla ocupa el centro y la ciudad se convierte en uno de los grandes escenarios del cine internacional
El festival nació en 1946 y en 2026 celebra su 79ª edición, del 5 al 15 de agosto, con 233 películas de 69 países, 103 de ellas en estreno mundial. El Concurso Internacional reúne diecisiete títulos que compiten por el Pardo de Oro, mientras que el Concurso Cineasti del Presente apuesta por primeras y segundas obras. Los Pardi di Domani, por su parte, están reservados al cortometraje
La edición incorpora además los Locarno Kids Screenings como sección competitiva oficial, con siete largometrajes evaluados por un jurado de trece jóvenes de entre 11 y 15 años. La organización recibió un récord de 7.759 inscripciones, un 21,75% más que en 2025
La mirada ya apunta a 2027, cuando el certamen cumplirá 80 ediciones y prevé mover sus fechas a la segunda mitad de julio
Cómo llegar sin complicaciones
La forma más cómoda de llegar es en tren. Locarno está conectada con Bellinzona y, desde allí, con la red ferroviaria suiza. El túnel de base del Gotardo ha reducido de forma notable el tiempo desde Zúrich, y desde Lugano el trayecto ronda la media hora
También hay conexión desde Milán mediante trenes regionales en colaboración con SBB, con un viaje de unas dos horas que pasa por el Lago di Como y Lugano. En coche, la ciudad está bien enlazada con el resto del Tesino e Italia, y dispone de varios aparcamientos en el centro y junto al lago. Otra opción es llegar por barco desde localidades como Ascona o Brissago, disfrutando del paisaje alpino durante el trayecto