Un hombre entró de madrugada en una casa de Lower Plenty, en Melbourne, inmovilizó a los padres y al hermano menor de una niña de 11 años, abusó de la menor y escapó tras cortar la línea telefónica. Fue el 22 de agosto de 1987 y aquel hecho inauguró una serie de ataques que marcarían a Australia durante años

Con el tiempo, otros dos secuestros similares permitieron vincular los casos bajo un mismo patrón: un agresor metódico, armado, con el rostro cubierto y obsesionado con borrar rastros. Así nació el nombre con el que quedó conocido: Mr. Cruel

Un primer ataque que dejó el método al descubierto

La investigación estableció que el intruso había ingresado por una ventana, después de retirar con cuidado una hoja de vidrio. Llevaba un cuchillo y un arma de fuego. Mantuvo bajo control a toda la familia, encerró a los padres en un armario y dejó atado al hermano de siete años en su habitación

Durante unas dos horas permaneció dentro de la vivienda. Al retirarse, además de cortar la comunicación telefónica, se llevó algunos objetos. Su conducta fue controlada y su rostro cubierto impidió obtener una descripción precisa

Las otras dos víctimas que revelaron un patrón

El 27 de diciembre de 1988, un hombre encapuchado irrumpió en una casa de Ringwood, redujo a los padres de Sharon Wills, de 10 años, y se llevó a la niña. Sharon estuvo retenida durante unas 18 horas y fue hallada con vida en los terrenos de una escuela secundaria de Bayswater

Luego, el 3 de julio de 1990, el agresor atacó una vivienda en Canterbury. Nicola Lynas, de 13 años, estaba en su casa junto a su hermana mayor cuando fue secuestrada. Antes, el hombre había atado a la adolescente y cortado la línea telefónica. Nicola fue encontrada con vida dos días después, cerca de una subestación eléctrica en Kew

En ambos casos aparecieron coincidencias decisivas: el ingreso a hogares familiares, el uso de armas, el rostro cubierto y la desconexión del teléfono para impedir un pedido de auxilio. También surgió otro dato en común: las víctimas recordaban haber escuchado aviones, una pista que llevó a los investigadores a explorar zonas cercanas a rutas aéreas

Una investigación enorme y sin identificación

Con los tres episodios vinculados, la policía amplió la búsqueda hasta niveles inéditos. Revisó más de 30.000 viviendas, entrevistó a más de 27.000 personas y destinó cerca de cuatro millones de dólares australianos al operativo, que se extendió durante décadas

En diciembre de 2010, la Policía de Victoria creó un nuevo grupo de trabajo para revisar lo hecho por equipos anteriores y volver sobre las pruebas disponibles. La causa también sufrió la pérdida de evidencia clave, entre ella una cinta adhesiva que pudo haber servido para nuevos análisis forenses

La desaparición de Karmein Chan cambió el caso

El 13 de abril de 1991, Karmein Chan, de 13 años, estaba en su casa de Templestowe junto a sus dos hermanas cuando un hombre con el rostro cubierto irrumpió en la vivienda, redujo a las menores de 7 y 9 años y se llevó a la adolescente

La policía relacionó de inmediato el secuestro con Mr. Cruel. Esta vez, sin embargo, Karmein no regresó. El caso pasó a ser prioridad absoluta y se activó una investigación específica para ubicarla. El 9 de abril de 1992, sus restos fueron hallados en Thomastown. La autopsia determinó que había muerto por tres disparos en la cabeza

Desde entonces, Mr. Cruel quedó como el principal sospechoso del homicidio, aunque nunca pudo ser identificado. Años después, uno de los detectives del caso admitió que la falta de evidencia física directa impedía afirmar con certeza absoluta que él había sido el autor

Un caso frío que sigue abierto

En 2016, al cumplirse 25 años de la desaparición de Karmein, la recompensa por información útil para identificar a los responsables fue elevada a un millón de dólares australianos. A pesar de los esfuerzos, el expediente continúa abierto y la identidad del agresor sigue sin establecerse