Tulio Halperin Donghi nació en Buenos Aires en 1926 y murió en 2014, a los 88 años. Formado en una familia vinculada con la enseñanza y la literatura, egresó del Colegio Nacional de Buenos Aires en 1944 y estudió en la Universidad de Buenos Aires, donde obtuvo los títulos de abogado, profesor en Historia y doctor en Historia

Amplió su formación en la Universidad de Turín y en la École Pratique des Hautes Études de París. Allí conoció a Fernand Braudel y tomó contacto con la Escuela de los Annales. En 1954 presentó una tesis sobre los moriscos del Reino de Valencia, una minoría perseguida, pero luego concentró su trabajo en la historia argentina

Una carrera atravesada por la vida universitaria

En 1955 fue elegido decano de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario. También enseñó en la UBA y en la Universidad Nacional del Litoral. Desde el Centro de Estudios de Historia Social dirigido por José Luis Romero investigó los cambios de la estructura socioeconómica rioplatense y los proyectos de nación en disputa

Trabajó junto con el sociólogo Gino Germani y con intelectuales vinculados al Instituto Di Tella, entre ellos Roberto Cortés Conde, Natalio Botana y Ezequiel Gallo. Después del golpe de Estado de 1966 y de la Noche de los Bastones Largos, renunció a su cargo universitario y se instaló en Uruguay, donde enseñó en la Universidad de la República

En 1971 se incorporó al Departamento de Historia de la Universidad de Berkeley. Durante esos años también pasó por Montevideo, Harvard y Oxford, y mantuvo visitas periódicas a Buenos Aires. Desde 1983, con la normalización universitaria y la recuperación de la actividad cultural, sus estadías en el país se hicieron más frecuentes

Una obra contra las explicaciones simples

En 1972 publicó Revolución y guerra. Formación de una elite dirigente en la Argentina criolla. Entre sus libros más destacados también se encuentran Una nación para el desierto argentino, de 1982, e Historia contemporánea de América Latina. En 2013 apareció Letrados & pensadores. El perfilamiento del intelectual hispanoamericano en el siglo XIX

Como responsable de la Biblioteca del Pensamiento Argentino, impulsó Proyecto y construcción de una nación (1996), Vida y muerte de la República verdadera 1910-1930 (2000) y La República imposible 1930-1945 (2004)

Su trabajo abarcó la historia política, económica, intelectual y cultural. Esa amplitud llevó a varios historiadores a definirlo como un “historiador total”. Sus investigaciones revisaron las interpretaciones liberales, revisionistas y marxistas, y pusieron el foco en las elites, los proyectos de nación y las tensiones de la sociedad argentina

El método y el estilo

Halperin Donghi entendía la narración como una herramienta del historiador, aunque no reducía la historia al relato. Prefería trabajar con fuentes primarias y utilizaba los archivos para cuestionar lugares comunes y reconstruir procesos complejos

Su escritura fue considerada rigurosa, sofisticada y exigente. También se destacó por su conversación irónica, su memoria y su capacidad para relacionar episodios del presente con figuras y conflictos de otros períodos

Historiadores como Hilda Sabato, Beatriz Bragoni, Roy Hora, Gabriel Di Meglio y Horacio Tarcus señalaron la influencia de su obra en la profesionalización de la disciplina y en la renovación de los estudios históricos argentinos y latinoamericanos

Su vínculo con la Argentina permaneció intacto pese a su residencia en Berkeley. El país fue, al mismo tiempo, el principal objeto de sus investigaciones y una preocupación constante. Para sus colegas, su legado combina una obra de gran ambición intelectual con una forma crítica y distante de pensar la historia

Un volumen colectivo dedicado a su pensamiento, Volver a pensar. La historia según Tulio Halperin Donghi, fue editado por Roy Hora y Carlos Altamirano. La publicación reúne nuevas aproximaciones a una trayectoria que modificó de manera decisiva la historiografía argentina