Los ataques y amenazas registrados en distintos puntos de Medio Oriente parecen responder a conflictos separados, pero en realidad forman parte de una misma disputa de fondo: la guerra más amplia entre Estados Unidos e Irán, con el estrecho de Ormuz como eje central

En las últimas semanas, los hutíes en Yemen dijeron haber golpeado instalaciones petroleras saudíes. Arabia Saudita, a su vez, responsabilizó a milicias respaldadas por Irán en Irak y respondió junto con Estados Unidos con bombardeos sobre esas posiciones. Al mismo tiempo, Irán lanzó misiles contra Jordania y drones provocaron incendios en barcos en Egipto

Ormuz, el punto de mayor tensión

El estrecho de Ormuz sigue siendo el principal foco de la escalada. Por esa ruta circulaba antes de la guerra una parte decisiva del comercio mundial de petróleo y gas. Irán sostiene que controla ese paso y ha atacado embarcaciones que intentaron usar una vía alternativa vigilada por fuerzas estadounidenses cerca de Omán

Washington respondió con ataques sobre territorio iraní y defendió que la navegación debe permanecer abierta al tráfico internacional. A partir de esos choques, Irán pasó a responder con misiles y drones contra países árabes donde hay tropas estadounidenses, como Jordania y Kuwait

Los intercambios de fuego también hicieron fracasar un acuerdo provisional que buscaba frenar la guerra y profundizaron la desconfianza entre ambas partes

Yemen suma presión sobre el Mar Rojo

Los hutíes, aliados de Irán, se mantuvieron al margen al comienzo del conflicto, pero ahora declararon un bloqueo contra Arabia Saudita. La amenaza afecta una ruta que conecta el mar Rojo con el canal de Suez, a través del estrecho de Bab el-Mandeb, una zona clave para el comercio marítimo

Además, los hutíes aseguraron haber atacado infraestructura petrolera saudí cerca de un oleoducto que une el este y el oeste del país. Ese conducto ha sido utilizado para mover millones de barriles desde que Ormuz quedó cerrado de facto

El grupo de seguridad marítima Ambrey registró más de 10 tránsitos que cambiaron de rumbo en el mar Rojo y el golfo de Adén tras el anuncio del bloqueo. Según sus últimos datos, el paso por Bab al-Mandeb cayó 30% desde el 21 de julio frente a junio

Irak, atrapado entre sus dos aliados

Arabia Saudita acusó a milicias apoyadas por Irán en Irak de lanzar drones contra instalaciones petroleras durante dos días seguidos. En respuesta, aviones estadounidenses y saudíes bombardearon posiciones de esos grupos y dejaron al menos 20 combatientes y seis asesores iraníes muertos

Irak, que mantiene vínculos con Washington y Teherán, lleva años intentando equilibrar ambas relaciones. Pero con la guerra, quedó en medio del fuego cruzado. El gobierno iraquí condenó los bombardeos y dijo que seguía investigando lo ocurrido

Las Fuerzas de Movilización Popular, cercanas a Irán, integran formalmente el aparato de seguridad iraquí, aunque suelen actuar con autonomía. A menudo también atacan a las fuerzas estadounidenses estacionadas en el país

La retirada de las tropas de Estados Unidos está prevista para fines de septiembre, mientras Bagdad promete desarmar o integrar a los actores no estatales. La continuidad de la guerra podría trabar ese proceso

Egipto e Israel, atentos al rebote del conflicto

Un ataque con drones contra el puerto egipcio de Damietta incendió dos buques de gas natural, incluida una instalación flotante de almacenamiento de propiedad estadounidense. Nadie asumió la autoría y los hutíes negaron participación. Egipto, aliado de Washington y mediador regional, había evitado hasta ahora una intervención militar directa

Israel, por su parte, se mantiene al margen por el momento. Tras haber participado en bombardeos iniciales y haber recibido misiles iraníes al comienzo del conflicto, quedó fuera de la tregua provisional. Hezbollah, apoyado por Irán, había disparado cohetes contra el norte israelí y luego Israel respondió con bombardeos e incursión terrestre en el sur del Líbano

La tregua del 20 de junio se ha sostenido en gran medida. Israel y el gobierno libanés avanzan en un acuerdo que prevé la retirada israelí, el despliegue del ejército libanés y el desarme de Hezbollah. Pero cualquier ataque de Irán, Hezbollah o Israel podría volver a encender ese frente