Las noticias sobre el futuro de la humanidad suelen ser cada vez más preocupantes. La inteligencia artificial parece acercar, según algunas advertencias, un eventual escenario de destrucción en pocos años y no dentro de varios siglos. El motivo de esa supuesta hostilidad hacia los seres humanos sigue siendo un misterio
Mientras tanto, la política ofrece sus propios métodos para captar adhesiones. La Argentina se aproxima a un nuevo año electoral, aunque los tiempos políticos suelen acelerarse antes de lo previsto. Los dirigentes comparten con la inteligencia artificial, en clave irónica, una ansiedad: unos buscan ser elegidos y la otra parece querer aniquilarnos
La necesidad de obtener aceptación, aplausos, votos y obediencia atraviesa a buena parte de la dirigencia. Javier Milei, poco inclinado a ampliar el gasto público, observa cómo aparecen propuestas difíciles de ignorar
Donald Trump, por ejemplo, anunció que pretende entregar US$5000 a cada “adulto norteamericano” si los republicanos triunfan en las elecciones de medio término previstas para noviembre próximo. La promesa parece funcionar tanto como incentivo para votar como una señal de que la victoria no está asegurada
En Paraguay, Horacio Fernández elaboró una oferta de naturaleza muy diferente. El intendente de Itauguá busca ser reelegido por el Partido Colorado y prometió que, si obtiene una ventaja de 10.000 votos, habilitará durante 24 horas cuatro moteles pertenecientes a su familia
Según la propuesta, el municipio no afrontaría el costo. El gasto quedaría a cargo de los padres del dirigente, propietarios de los albergues transitorios
Trump, de 80 años, apuesta al dinero para convencer a los votantes indecisos. Fernández, de 37, ofrece 40 minutos gratuitos para un encuentro amoroso y aclaró que en Paraguay los turnos suelen ser más breves que en la Argentina
La comparación abre una pregunta para Milei, de 55 años: ¿qué propuesta podría presentar para asegurar un resultado electoral contundente? Una posibilidad sería recuperar la lógica del “plan platita” impulsado por Sergio Massa, quien aspiraba a suceder a otro Fernández
Tal vez los discursos, las promesas y los insultos habituales contra sus adversarios no alcancen para atraer a todos los votantes. En tiempos electorales, la competencia por seducir al electorado parece admitir casi cualquier recurso