Jair Bolsonaro recuperó parte del régimen de visitas en su residencia de Brasilia después de que la Corte Suprema de Brasil autorizó el ingreso de dos de sus hijos, Carlos y Jair Renan Bolsonaro

La habilitación llegó con una condición explícita: durante los encuentros no podrán conversar sobre política ni sobre la campaña electoral en curso. La decisión fue dictada por el juez Alexandre de Moraes, una vez vencido el plazo de suspensión impuesto por el tribunal tras el incumplimiento de las restricciones fijadas al ex presidente

Visitas permitidas, pero bajo control estricto

El permiso alcanza solo a esos dos hijos, ambos candidatos a diputado en las elecciones de octubre. Quedó fuera de esa autorización el senador Flávio Bolsonaro, que sigue impedido de visitar a su padre por su participación en la difusión de un mensaje de contenido electoral

Los encuentros deberán realizarse en los horarios ya establecidos y bajo las condiciones que siguen vigentes para la prisión domiciliaria. Bolsonaro, condenado por golpismo y alojado en su casa por motivos humanitarios vinculados a su estado de salud, mantiene además el acceso sin autorización especial para médicos, abogados y fisioterapeutas

La Justicia cerró el paso al uso político de las visitas

El fallo también prohibió cualquier aprovechamiento político o electoral de esas reuniones. Esa restricción incluye conversaciones sobre campaña y la difusión de mensajes, manifiestos o pronunciamientos por cualquier medio, incluso a través de terceros

La medida busca evitar una repetición del episodio que derivó en la sanción anterior, cuando Flávio Bolsonaro leyó públicamente una carta de su padre después de una visita en la vivienda donde cumple la pena

La defensa de Bolsonaro informó que retomará el sistema de turnos bajo las pautas que regían antes de la suspensión, con aviso y coordinación directa con el núcleo de custodia de la Policía Militar. Todo seguirá supeditado a las condiciones ya impuestas por la Justicia y a las cautelares vigentes

Bolsonaro cumple arresto domiciliario desde marzo en su casa de Brasilia. Entre las restricciones que siguen activas figura la prohibición de usar redes sociales o comunicarse en plataformas digitales por intermedio de otras personas