La carrera presidencial todavía aparece lejana, pero la disputa por el respaldo de los gobernadores ya tomó velocidad. Tanto La Libertad Avanza como el peronismo buscan que los mandatarios provinciales pongan su estructura territorial al servicio de un proyecto nacional
El oficialismo apuesta a acuerdos caso por caso
En el lado libertario, las negociaciones están bajo la órbita de Diego Santilli y la definición política pasa por Karina Milei y Eduardo "Lule" Menem. La idea es ofrecer entendimientos electorales que faciliten la continuidad de los gobernadores o de sus sucesores, sin competirles con figuras propias de alto voltaje en sus distritos
Ese giro también implicó moderar la lógica de candidatos cerrados y puros. Ahora, la prioridad es sostener vínculos con dirigentes provinciales que ya muestran cercanía con la Casa Rosada o que podrían alinearse a cambio de recursos, obras y menor confrontación electoral
Entre los mandatarios con mejor relación con el oficialismo aparecen Alfredo Cornejo, Leandro Zdero, Rogelio Frigerio, Marcelo Orrego y Claudio Poggi. En otro grupo están los que ensayaron una tercera vía con Provincias Unidas, además de Alberto Weretilneck y Rolando Figueroa, que conservan margen para negociar según cada interés
El peronismo intenta evitar fugas provinciales
En paralelo, el peronismo busca recomponer una coalición capaz de retener a sus propios gobernadores y frenar acuerdos individuales con los libertarios. Cristina Kirchner intenta conservar capacidad de conducción, Axel Kicillof mantiene el principal peso territorial y Sergio Massa trabaja en la articulación con sectores no kirchneristas y con mandatarios provinciales
La reciente mesa compartida entre Máximo Kirchner, Kicillof y Massa, junto con varios gobernadores y jefes parlamentarios, dejó un dato central: el consenso básico fue defender las PASO. No mucho más
En ese tablero, Massa juega en dos direcciones. Necesita preservar el mecanismo de competencia interna y, al mismo tiempo, reconstruir una red política más amplia para 2027. Su objetivo es acercar a dirigentes como Martín Llaryora, Hugo Passalaqua, Osvaldo Jaldo y Gustavo Sáenz
El mapa sigue abierto, pero la lógica ya está clara: la próxima gran pulseada no será solo por votos nacionales, sino por el control de las provincias y sus recursos políticos