Una interna que no se cierra
Santiago Caputo hizo saber en privado que, por ahora, no piensa irse. La frase desactivó rumores, pero no disipó las dudas que crecieron después de su ausencia en la reunión de gabinete del lunes y del traspié del vocero Adrián Ravier, que dejó entrever que Santiago Oría había tomado lugar en la comunicación digital
Oría ganó espacio por decisión de Karina Milei, que además le asignó recursos para profundizar el trabajo en redes. Desde ese lugar, construye piezas pensadas para reforzar el mensaje presidencial y potenciar la reacción contra los críticos del Gobierno
El choque por el relato
En el entorno de Caputo leen ese giro como un exceso de autoelogio. En esa tribu creen que el oficialismo se está refugiando demasiado en la celebración interna y en la polarización, en lugar de sostener la audacia que mostró al comienzo de la gestión
Del otro lado, cerca del asesor presidencial sostienen que el Gobierno puede insistir con la amenaza kirchnerista y con una promesa de futuro, pero no con un presente triunfal que no coincide con la experiencia cotidiana de la gente
La propia discusión ya se filtró en el equipo político y volvió a poner sobre la mesa una idea repetida por varios dirigentes: hay que mostrar más cercanía y hablarle mejor a la vida concreta de los votantes
La pregunta de fondo
La disputa entre Caputo y Oría abre una incógnita mayor: quién conducirá la estrategia de Javier Milei en la campaña de reelección y quién decidirá en 2027 sobre acción política y comunicación
Por ahora, el escenario no parece encaminado a una ruptura inmediata. Caputo conserva influencia en áreas sensibles del Estado y sigue interviniendo en decisiones clave, incluso cuando aparenta quedar afuera del circuito más visible
Esta semana, por ejemplo, trabajó con Luis Caputo en el anuncio de nuevos créditos hipotecarios. En ese encuentro volvió a aparecer una tensión de fondo: el Gobierno oscila entre el discurso de la autosuficiencia del modelo y una intervención más activa para sostener sectores rezagados
Entre programa y medidas
Esa ambivalencia atraviesa todo el esquema oficial. A veces el Presidente presenta la economía como una historia cerrada de éxito; otras, el propio equipo económico admite que hace falta impulsarla y asistir áreas golpeadas
La contradicción no es solo semántica. También revela que el oficialismo todavía no resuelve si gobernará con un programa rígido o con una secuencia de medidas pragmáticas para corregir el humor social
Más voceros, misma fragilidad
Ante ese panorama, la Casa Rosada decidió multiplicar voceros y entrenar ministros, diputados y senadores para defender la gestión. Fabián Fernández coordinará entrevistas y habrá equipos dedicados al coaching legislativo
El problema es que la táctica no reemplaza a una estrategia. En el propio oficialismo admiten que falta reconstruir vínculo con una parte del electorado, sobre todo entre los jóvenes, y hablarle a quienes serán la fuerza laboral de los próximos años
Heridas en la cúpula
La semana también dejó tensiones entre los vértices del poder. En el entorno de Karina Milei creen que Caputo buscó dejarla expuesta, junto con Oría, como responsable exclusiva de la comunicación oficial. El asesor, en cambio, eligió moverse con señales indirectas y dejó correr mensajes a través de su estilo habitual en redes
En paralelo, hubo movimientos de pragmatismo en áreas sensibles como inteligencia. La comisión bicameral recibió explicaciones sobre los fondos reservados y, al mismo tiempo, se buscó evitar tropiezos antes de temas de máxima sensibilidad para el Gobierno, como la visita de León XIV
El factor político
Milei sigue encerrado en su propio circuito de validación, alimentado por elogios en redes y ataques a los detractores. Varios legisladores lo ven inmóvil, sin demasiada apertura a preguntas ni matices
Patricia Bullrich aparece como la dirigente más dispuesta a introducir matices sin romper con el oficialismo. En su entorno descartan una jugada que fracture el voto de centroderecha, pero buscan preservar centralidad para el armado del próximo año
Mientras tanto, la relación entre La Libertad Avanza y PRO sigue sin señales concretas de avance. Mauricio Macri observa el clima político, la opinión pública y el riesgo país con la memoria de 2019 todavía presente
Un dilema sin resolver
Con la oposición desordenada, el Gobierno depende de sí mismo para retomar la iniciativa. Pero antes necesita responder la pregunta central: qué relato va a sostener, quién lo va a conducir y hasta dónde quiere combinar épica, gestión y pragmatismo en la carrera hacia 2027