La negociación entre el chavismo y la oposición comenzó este sábado en un clima de reserva y con una hoja de ruta marcada desde Washington. El objetivo inmediato es llegar a diciembre con un nuevo Consejo Nacional Electoral capaz de encaminar una eventual apertura de las urnas el año próximo
Las primeras definiciones se conocieron en un comunicado que confirmó el contacto inicial entre Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera, jefes de las delegaciones oficialista y opositora. Allí también se adelantó que el primer encuentro presencial se realizará la semana próxima y que la agenda incluirá el fortalecimiento institucional, la democracia y las garantías políticas
Una mesa con metas concretas
Según lo acordado, el trabajo se organizará en comisiones técnicas. Del lado del oficialismo participan Jorge Arreaza, Ana María San Juan, América Pérez, Pedro Infante y Génesis Garvett. En la representación opositora figuran, además de Figuera, Ramón López, Miguel Matheus, Jorge Millán, Sergio Vergara y Marco Aurelio Quiñones
Las conversaciones previas sirvieron para dejar en marcha el dispositivo y no para frenarlo. La delegación opositora seguirá en Caracas hasta dos semanas para los primeros encuentros, mientras en paralelo se afinan los detalles de las mesas de trabajo
Reformas sobre la mesa
Entre los puntos centrales aparece la renovación del CNE, acompañada por una actualización del registro electoral, una auditoría del sistema de votación y un cronograma para nuevos comicios. También se prevé discutir la composición de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, pieza clave para el proceso
La agenda incluye además la legalización y restitución de tarjetas a partidos opositores, el levantamiento de inhabilitaciones políticas, la reapertura de medios cerrados y medidas sobre la situación de los presos políticos, que todavía rondarían los 400
La presión de Washington y el trasfondo político
El esquema fue impulsado por el Departamento de Estado y responde al temor de que se repitan acuerdos incumplidos en el pasado. La fecha de inicio fue fijada para el 1 de agosto, en medio de intentos del chavismo por ganar tiempo
En la arquitectura del plan intervino Marco Rubio, junto con Michael Kozak, quien contactó a Figuera. La oposición quedó representada por la comisión delegada de la antigua Asamblea Nacional de 2015, mientras el oficialismo llevó a figuras de peso del entorno de los hermanos Rodríguez
En el contexto de la negociación también pesa la exclusión de María Corina Machado y las críticas dentro de sectores chavistas que ven el proceso como una cesión de soberanía. Pese a ello, ambas partes quedaron obligadas a avanzar en una transición política con elecciones libres y democráticas como horizonte