El Gobierno entró en una etapa de reacción acelerada. El deterioro económico que sigue golpeando a amplios sectores, los traspiés propios y la mejora relativa de las expectativas opositoras alteraron el tablero político y obligaron a una respuesta inmediata

En la Casa Rosada tomaron nota de que la agenda dejó de estar bajo control, que el escenario rumbo a 2027 empezó a endurecerse antes de tiempo y que, en paralelo, inversores y empresarios adoptaron una postura más cautelosa

La suba de la inflación, la tensión en el riesgo país, el desgaste social y la seguidilla de dificultades legislativas alimentaron una sensación de alarma que se fue retroalimentando. A eso se sumó una dinámica política más intensa de la prevista por el oficialismo

Señales para recomponer apoyos

De esa lectura surgieron tres movimientos concretos: el encuentro del jefe de Gabinete, Diego Santilli, con gobernadores del norte grande en Misiones; el contacto entre Karina Milei y Mauricio Macri, que derivó en una reunión formal con referentes de Pro; y el anuncio de Luis Caputo sobre una flexibilización para que los bancos otorguen créditos en dólares a empresas no exportadoras

Son medidas con impacto limitado en la vida cotidiana, pero pensadas para transmitir algún orden a los círculos políticos y económicos que el Gobierno considera decisivos en esta etapa

La prioridad, según admiten en el oficialismo, es recomponer gobernabilidad y evitar que el avance del peronismo vuelva a instalar un escenario de alta incertidumbre. Esa preocupación atraviesa tanto a quienes respaldan el programa económico como a quienes miran con desconfianza cualquier regreso opositor

Acuerdos frágiles y urgencias compartidas

Las conversaciones con gobernadores y con el sector que responde a Macri buscan reconstruir las alianzas que permitieron aprobar leyes y reformas clave en el Congreso. Los tropiezos recientes dejaron en evidencia que ese andamiaje es inestable y necesita ser reparado

La reunión en la Casa Rosada mostró, además, las debilidades del espacio que rodea a Macri. Del lado oficialista, el acercamiento expone el pragmatismo de Karina Milei y la necesidad de evitar nuevas fugas parlamentarias en un momento delicado

También deja ver que el macrismo busca conservar poder territorial y margen de supervivencia política en un contexto en el que ya no cuenta con la fortaleza de otros tiempos. El acuerdo, si llega, será más defensivo que estratégico

Un clima político más veloz

La reactivación política, que se esperaba después del Mundial, llegó más rápido y más hondo de lo previsto. El peronismo fragmentado volvió a moverse con mayor intensidad, aunque arrastra límites severos por la seguidilla de derrotas y la falta de renovación

Las apariciones de figuras como Máximo Kirchner junto a Guillermo Moreno, o la incorporación de Santiago Cúneo al espacio de Axel Kicillof, muestran hasta qué punto se estiran las fronteras internas para conservar protagonismo

En ese marco, la Argentina vuelve a exhibir su comportamiento pendular. El oficialismo necesita certidumbre, respaldo político y algo de calma. Por ahora, lo que domina es la urgencia por evitar que la incertidumbre siga creciendo