La confirmación de la visita de León XIV a la Argentina obligó al Gobierno y a la Iglesia a reactivar canales de diálogo que habían quedado debilitados por las tensiones en torno a la política social. El acercamiento permitió avanzar en un objetivo común, aunque no borró las diferencias de fondo
Gestos compartidos, fondo tenso
En los últimos días quedaron expuestas las dos caras de la relación: cooperación institucional para organizar el viaje papal y, al mismo tiempo, críticas e incomodidades por la situación social. El arzobispo de Buenos Aires volvió a cuestionar la profundidad de los problemas vinculados con pobreza, endeudamiento y vulnerabilidad, en una línea que anticipa el tono que podría acompañar la visita
La relación entre la Casa Rosada y la Iglesia se había enfriado en los últimos años, en especial por las discrepancias sobre jubilados, discapacidad y educación. Aun así, las dos partes preservaron un canal de trabajo para facilitar la llegada del pontífice, con la participación decisiva de la Santa Sede
Una negociación reservada
Durante casi tres meses, funcionarios vaticanos, dirigentes eclesiásticos y representantes del Gobierno trabajaron en reserva para ordenar el viaje. Entre los nombres clave estuvieron el canciller Pablo Quirno y el arzobispo Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal, junto con equipos de la Iglesia encargados de coordinar reuniones, comunicación y logística
También tuvo un rol central el nuevo nuncio apostólico, Michael Wallace Banach, cuya llegada a Buenos Aires reforzó el componente diplomático de la organización. En paralelo, hubo visitas de avanzada para evaluar en el terreno las condiciones de seguridad, infraestructura y despliegue institucional
Agenda en definición
El itinerario previsto ya no contempla Santiago del Estero y se concentra en Buenos Aires, Córdoba y Luján. Todavía quedan por resolver sitios de visita, celebraciones, dispositivos de seguridad, servicios y aspectos operativos que deberán ajustarse al cronograma final
Faltan 92 días para el arribo del Papa, previsto entre el 8 y el 11 de noviembre, y la organización sigue abierta. La Iglesia impulsará una colecta nacional el 22 y 23 de agosto para financiar parte de los gastos, mientras se espera la participación de voluntarios y el respaldo de distintos sectores para sostener una logística de gran escala
Una visita con peso político y social
La cercanía del viaje también reactivó el debate sobre el contenido del mensaje que llevará León XIV. En la Iglesia dan por hecho que mantendrá una mirada alineada con la justicia social y con la defensa de los sectores más golpeados por la crisis, en continuidad con el legado de Francisco
La expectativa oficial es que la visita marque un gesto de unidad. Pero en la Iglesia advierten que el trabajo recién empieza y que el desafío será combinar la recepción al pontífice con una agenda social que sigue generando fricciones con el Gobierno