El Gobierno terminó dándole al peronismo un beneficio inesperado: más tiempo para sostener su indefinición. Esa demora le permite esquivar discusiones de fondo y, a la vez, le complica a Javier Milei su necesidad de ofrecer certezas en un escenario cada vez más inestable
La hipótesis de un regreso peronista, que el Presidente suele usar como advertencia política, le sirve para mantener alineado al voto no peronista, pero también funciona como un factor de alerta para inversores y para quienes toman decisiones económicas. En un contexto donde la estabilidad macro todavía no se traduce en bienestar amplio, la incertidumbre política vuelve a pesar
Un peronismo que se ordena sin definirse
La reunión de distintas corrientes del perokirchnerismo para coordinar el rechazo a la eliminación o suspensión de las PASO mostró una postal poco frecuente: mínima coordinación entre sectores enfrentados. No fue una reunificación, apenas un acuerdo puntual, pero alcanzó para reactivar la percepción de que el peronismo sigue siendo una fuerza con capacidad de daño electoral
Ese movimiento también alimentó la discusión interna. El peronismo sigue sin resolver liderazgo, candidatura presidencial ni rumbo económico, pero encuentra un punto de coincidencia en trabar iniciativas del oficialismo sin tener que cerrar sus propias heridas. En años electorales, esa estrategia suele funcionar como un modo de ganar tiempo
Kicillof gana centralidad, Massa y Quintela dejan ruido
Axel Kicillof aparece como uno de los principales beneficiados por este contexto. Sus intervenciones públicas no despejan dudas sobre qué haría en la Presidencia, sobre todo en materia macroeconómica, pero tampoco generan nuevos temores más allá de los que ya arrastra por su trayectoria
En paralelo, otros dirigentes del espacio le hicieron un favor involuntario. Las declaraciones de Ricardo Quintela sobre expropiaciones y su historial fiscal encendieron alarmas, mientras que Sergio Massa quedó golpeado por la difusión de un viaje en avión privado que costó más de 200 mil dólares
En el entorno peronista, el episodio lo debilita como mediador interno, aunque también le quita capacidad para marcarle la cancha a Kicillof
La tensión es doble: Massa sigue intentando reinsertarse como figura de consenso del perokirchnerismo, pero su exposición pública lo deja otra vez en el centro de las críticas. Al mismo tiempo, gobernadores e intendentes peronistas aprovechan el desgaste del Gobierno para negociar con más margen, sin cerrar compromisos que después los condicionen
La incertidumbre como combustible político
El adelantamiento del clima electoral cambió la lógica habitual del peronismo y del sistema político en general. La fuerza opositora puede seguir tensando sin resolver sus disputas, mientras el oficialismo usa el miedo al retorno peronista como herramienta de cohesión. El resultado es un tablero más volátil, con Milei enfrentando leyes, internas ajenas y dudas sobre su propio futuro político
Por ahora, el peronismo conserva su capital más útil: la ambigüedad. Y Milei, que necesita certidumbre, queda atado a un rival que todavía no se define del todo, pero que sigue siendo capaz de alterar la agenda y el humor del poder