La derogación de la norma que pone un tope a los mandatos de intendentes, legisladores, concejales y consejeros escolares en la provincia de Buenos Aires sigue sin aparecer en el horizonte. Aunque Axel Kicillof quiere cambiar ese esquema para habilitar nuevas candidaturas sin límite, todavía no hay señales de un entendimiento que pueda traducirse en votos dentro de la Legislatura bonaerense

Los intendentes empiezan a moverse

Frente a esa demora, varios intendentes del peronismo comenzaron a perfilarse para la carrera por la gobernación de Buenos Aires. Entre ellos aparecen Leonardo Nardini, Mayra Mendoza, Mariel Fernández, Federico Achával, Jorge Ferraresi, Juan Andreotti y Fernando Espinoza, todos con imposibilidad de ir por otro mandato en sus municipios

A ese grupo se suman Federico Otermín y Julio Alak, que también desplegaron recorridas por distintos puntos de la provincia. En su caso, sí podrán buscar la reelección, ya que fueron electos en 2023 y están transitando su primer período

Además de los jefes comunales, también asoman como eventuales nombres el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis, y el ministro de Gobierno, Carlos Bianco. Ferraresi, en tanto, ya recibió respaldos de algunos intendentes alineados con el Movimiento Derecho al Futuro

Un debate que no termina de destrabarse

Algunos dirigentes ya dejan entrever que el cambio legal no saldrá, al menos por la vía parlamentaria. Mariel Fernández planteó la necesidad de renovar equipos; Otermín habló en el mismo sentido; y Achával sostuvo que el problema debe resolverlo la política

Bianco, por su parte, insistió en que hoy no están los votos y señaló que la oposición mantiene distancia en el plano legislativo. También aseguró que habló con intendentes de distintos espacios y que todos se mostraron a favor de la re-reelección, en un mensaje dirigido especialmente a los jefes comunales radicales, que son 17 y tampoco pueden ser reelegidos

Senado: números ajustados y señales en espera

En la Cámara alta, el proyecto presentado por la senadora Ayelén Durán sigue a la espera de definiciones. En la Gobernación lo consideran el texto que mejor expresa la postura del Poder Ejecutivo, aunque el kirchnerismo también pidió en su momento una iniciativa propia del gobernador, algo que todavía no ocurrió

El bloque kirchnerista acompaña la idea de derogar la restricción aprobada en 2016, pero quiere discutir todo el esquema político y electoral en conjunto. Desde el entorno de Kicillof, en cambio, no quieren abrir esa negociación más amplia

La comisión de Legislación General del Senado no incluyó el tema en su última reunión y no hubo pronunciamientos formales. En paralelo, el Frente Renovador intenta mover el debate en la comisión de Reforma Política. Si se ordenaran los votos dentro de Fuerza Patria, el proyecto podría obtener dictamen de mayoría

El problema es que la cuenta sigue siendo fina. El peronismo tiene quórum propio en el Senado, con 24 de 46 bancas, pero tres senadores massistas no acompañan los cambios

Desde ese espacio aclaran que no bloquearán el tratamiento si hay consenso suficiente. La bancada oficialista también espera el apoyo de los tres miembros de Unión y Libertad para llegar al número necesario, aunque el escenario se complica si La Libertad Avanza, el PRO y Hechos se alinean en contra

Diputados, el tramo más difícil

La discusión en Diputados aparece todavía más cuesta arriba. Fuerza Patria tiene 39 de 92 bancas, pero dentro de ese total hay 10 legisladores del massismo que no acompañan, por lo que el piso efectivo baja

El oficialismo podría sumar el respaldo de Nuevos Aires y explorar también a Unión y Libertad para alcanzar el quórum. Después, necesitaría reunir dos tercios si el tema se tratara sobre tablas, una estrategia que obliga a depender de ausencias y acuerdos frágiles

Enfrente, La Libertad Avanza, el PRO, Hechos y los bloques unipersonales de Derecha Popular, Izquierda Socialista y PTS-FIT no acompañan la iniciativa. Con ese mapa, la modificación de la ley hoy luce lejana y los intendentes ya leen ese cuadro como una señal de que, por ahora, sus chances de alterar el escenario son bajas