La investigación sobre el juego clandestino en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires expone un mecanismo que se apoya en intermediarios para mover dinero sin dejar rastros directos. En algunos casos, esos intermediarios son menores de edad: los llamados “cajeritos”, que reciben transferencias de apostadores, entregan créditos de juego y derivan parte de los fondos a eslabones superiores de la cadena
Menores dentro de la operatoria
En uno de los casos analizados, el padre de un chico de 16 años descubrió que su hijo manejaba apuestas y pagos desde una cuenta bancaria a su nombre y una línea telefónica propia. Según el relato familiar y la documentación judicial, el adolescente enviaba por WhatsApp instrucciones de carga, datos de pago y enlaces para jugar. El mismo esquema aparece en otro expediente vinculado a un chico aún más joven
Los documentos reunidos en distintas causas muestran que al menos dos de los 89 cajeros identificados eran menores. En total, los archivos judiciales y denuncias revisados permiten reconstruir una red de 39 sitios presuntamente ilegales, varios de los cuales siguen accesibles en Internet
Transferencias, cuentas y lavado
Los comprobantes incorporados a las causas muestran que la mayor parte de los pagos terminan en cuentas abiertas en billeteras virtuales. Luego, buena parte del dinero se dispersa hacia otras cuentas. En dos reportes de transferencias vinculados a estas investigaciones aparecieron movimientos por $4 mil millones en 117 días, y por $3,1 mil millones en otro período posterior
Además, una funcionaria del Ministerio Público Fiscal bonaerense quedó detenida esta semana en una causa que investiga el presunto lavado de $27.000 millones provenientes de casinos clandestinos. Los expedientes también muestran beneficiarios intermedios con ingresos que no coinciden con los montos recibidos, entre ellos monotributistas que percibieron sumas superiores a $100 millones en pocos días
Publicidad visible, control difuso
La expansión del negocio también se apoyó en la publicidad. Un caso detectado en un colectivo de la línea 64 mostró una pantalla con una marca de apuestas, una bonificación promocional, un código QR y un enlace. El vehículo recorrió barrios como La Boca, San Telmo, Monserrat, San Nicolás, Balvanera, Recoleta, Palermo y Belgrano
La misma lógica publicitaria apareció en pantallas gigantes de la Ciudad y en la luneta de otro colectivo. Tras la consulta periodística, funcionarios porteños dijeron que iniciaron conversaciones para un convenio orientado a controlar la publicidad legal en el transporte público
Adolescentes expuestos y sitios sin registro
Una encuesta de Cruz Roja Argentina realizada sobre 11.421 adolescentes de entre 13 y 18 años encendió otra alarma: entre el 51% y el 66% no distingue entre sitios legales e ilegales. Entre quienes apuestan, el 79% reconoce riesgo de adicción, el 12% quedó endeudado y casi la mitad reportó impacto negativo en la escuela
En paralelo, mensajes difundidos en un canal público de Telegram con alusiones a la Argentina promocionaron 24 sitios que no figuran registrados ni en la Ciudad ni en la provincia. En una revisión de mensajes y denuncias, también se detectaron mecanismos de captación por WhatsApp, con mínimos de carga, horarios de retiro y enlaces directos para jugar
La diferencia entre legal e ilegal
Las plataformas habilitadas deben impedir el acceso de menores, tributar un 5% de impuestos, registrarse ante las autoridades provinciales y usar dominio .bet. Las investigaciones muestran que muchos de los sitios relevados no cumplen con esas exigencias, aunque siguen operativos y accesibles
Fuentes del Banco Provincia señalaron que un menor puede abrir una caja de ahorro para adolescentes y que las cuentas tienen límites de acreditación fijados por la normativa del Banco Central. Desde el sector fintech, en tanto, indicaron que existen controles para detectar operaciones sospechosas, aunque admitieron que los intermediarios, las fachadas comerciales, los dominios extranjeros y las denominaciones falsas dificultan la identificación del circuito ilegal