La tobillera electrónica que usa Cristina Kirchner comenzó a funcionar el 19 de junio de 2025 a las 17:08 y desde entonces registra sus movimientos durante las 24 horas. Pero el sistema que administra el Ministerio de Seguridad no logra identificar con precisión en qué sector del edificio de San José 1111 se encuentra la expresidenta
Esa limitación ganó relevancia después de que surgieran preguntas sobre la compra de un departamento en el primer piso por parte de una dirigente vinculada a La Cámpora que luego se acercó al sindicalismo. A partir de ese dato, el Tribunal Oral Federal 2 pidió más información sobre los recorridos internos de la exmandataria
El organismo encargado de la vigilancia electrónica deberá presentar en las próximas horas un informe con respuestas sobre los movimientos dentro del edificio. La supervisión de la condena se divide entre dos áreas: una que sigue a distancia lo que envía la tobillera y otra que realiza visitas mensuales al domicilio para verificar el cumplimiento de las reglas
Un sistema que marca el edificio, no el piso
Según los reportes oficiales y dos fuentes con conocimiento del dispositivo, el GPS puede ubicar a la expresidenta dentro del perímetro permitido, pero no distinguir si está en su departamento, en la terraza o en otro espacio del inmueble. Por eso, cuando sale de su unidad y sigue dentro del radio autorizado, la señal no permite precisar la altura ni el sector exacto
Un ejemplo figura en un registro del 30 de marzo, cuando salió a las 18:04 y volvió diez minutos después. Allí se asentó que había comunicado que iría a la terraza del edificio y que permanecía dentro del rango del dispositivo. En los hechos, el sistema solo confirma que está en San José 1111
La terraza fue habilitada desde diciembre de 2025, pero tampoco allí el monitoreo puede comprobar con certeza si la expresidenta efectivamente está en ese lugar o en otra parte del edificio. “Si sube o baja, el sistema lo toma como afuera de la casa”, resumió una de las fuentes consultadas
Controles, visitas y un libro de actas
La tobillera E4 asignada a Cristina Kirchner funciona con un perímetro definido por coordenadas. Cuando ese límite se altera, la central recibe una alerta. El protocolo también prevé llamar por teléfono a un referente para confirmar la ubicación. En este caso, ese contacto es Mariano Cabral, uno de sus secretarios
Además del monitoreo electrónico, la Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal visita el edificio una vez por mes. Entre julio de 2025 y junio de 2026 realizó 15 inspecciones, volcadas luego en informes trimestrales
Los especialistas también revisan un libro de visitas que está en el hall de entrada. Ese control tiene una debilidad: se hace después de que los visitantes ya se retiraron. Aun así, sirvió para constatar ingresos autorizados, como los de Carlos Linares, Paula Penacca y Germán Martínez el 10 de diciembre de 2025
Qué pasó con el primer piso
El uso del departamento del primer piso sigue bajo revisión. Las fuentes consultadas sostienen que no habría sido utilizado por la compradora. Entre las hipótesis aparece que pudo haber servido para descanso de las mujeres que colaboran con el cuidado personal de la expresidenta o, incluso, para los custodios
La Justicia quiere descartar si Cristina Kirchner pudo haber estado allí en algún momento. Por eso pidió a la Dirección de Asistencia de Personas Bajo Vigilancia Electrónica que informe todos sus movimientos dentro del edificio
En San José 1111 conviven la custodia de la Policía Federal, la tobillera, vecinos no identificados y reglas de conducta. También hay un libro de visitas de 200 carillas que se controla periódicamente. En ese esquema, la custodia policial se limita a la seguridad de la expresidenta y no informa sobre otros pisos ni sobre quienes viven allí
Alertas, salud y observaciones finales
En enero de este año se registró una alerta por “falta de mensaje de supervisión”, lo que indicaba que la tobillera había quedado desconectada. Al día siguiente el dispositivo fue reemplazado
El último informe trimestral fue entregado a la Justicia el 10 de junio. Allí se dejó asentado que el entorno vecinal del inmueble se veía tranquilo. Cuatro días después se anotó un incumplimiento de la regla de conducta por una bandera colocada sobre la calle San José y sujeta al balcón de Fernández de Kirchner
El episodio terminó en un llamado de atención, en medio de un esquema de control que combina tecnología, visitas judiciales y vigilancia permanente, pero que todavía no puede responder con exactitud una pregunta clave: en qué parte del edificio está la expresidenta cuando sale de su departamento